Foto de Archivo

El cantante Sergio Denis falleció hoy a los 71 años en una clínica de rehabilitación porteña, donde estaba internado y en coma luego de haber sufrido una caída en Teatro Mercedes Sosa de Tucumán.

El artista se disponía a cantar “Te llamo para despedirme” en su show del 11 de marzo cuando se cayó en el foso de orquesta de casi tres metros ubicado delante del escenario. Fue trasladado de urgencia al hospital Ángel C. Padilla donde constataron que presentaba «hematomas cerebrales, múltiples contusiones, una hemorragia, un importante edema cerebral, una fractura del hueso temporal en la cabeza y una fractura al nivel de la clavícula y el omóplato».

Su hijo, Federico Hoffmann, terminó confirmando. “Hasta siempre viejo. Gracias por tanto. Todos los que te queremos de verdad”, escribió en las redes sociales.

Hijo de Feliciano Hoffmann y María Esther Fenzel, nació el 16 de marzo de 1949 en Coronel Súarez. Su verdadero nombre era Héctor Omar Hoffman. Su padre era carpintero y, salvo por su madre que solía cantar y su abuelo que tocaba el acordeón, creció en un ambiente donde no había músicos. Cuando era chico, aprendió a tocar la guitarra y en la adolescencia participó de un grupo folclórico junto a su hermano. A partir de ese momento, siempre estuvo vinculado al mundo de la música.

Cuando terminó la secundaria, en la década del 60, viajó a Buenos Aires para probar suerte y se unió al grupo Los Bambis. En 1969, el sello discográfico CBS le pidió grabar como solista los temas “Fui un soñador” y “Te llamo para despedirme”. Ahí nació su nombre artístico, Sergio Denis, y comenzó su carrera de solista. Tuvo mucho éxito: grabó más de 300 canciones (entre propias y covers); lanzó 28 discos; realizó presentaciones multitudinarias en el Luna Park, el Teatro Ópera, además de participar en festivales emblemáticos como el de Cosquín o el de Baradero.

Se convirtió en un ícono del romanticismo e hizo bailar a miles de personas con diversos hits como “Te quiero tanto”, “Quereme”, “Cada vez que sale el sol”, “Yo soy la aventura”, “Cómo estás querida” y “Dame luz”, entre otros. En la década del 90, sufrió algunos problemas económicos que terminaron con causas por estafa en su contra. Como consecuencia, su estado de salud se deterioró y perdió la voz. Estuvo cuatro años sin poder cantar. En el 2000, pudo relanzarse con el disco La vida vale la pena.

El accidente