5 Oct 2021 - 19:32

¿Las brujas invadieron Monteros? En los 90 el cementerio del Oeste generaba terror

Yo no creo en las brujas, pero de que las hay, las hay”. Las brujas, o las mujeres que realizan hechicería en cualquiera de sus variantes, siempre han sido motivo de misterio y, sobre todo, de curiosidad. A través de las distintas épocas de la historia, desde mujeres que deliberadamente han confesado practicar la brujería, hasta acusaciones infundadas sobre aquellas un poco más rebeldes, han sido motivo de persecución, femicidios en masa, quemas en la hoguera, y todo tipo de castigos no solamente físicos, sino que también sociales.

Pero lo cierto es que, pese a que los años pasan, la curiosidad por la figura de quienes encarnan la imagen de una bruja, no desaparece.

Hoy rescatamos precisamente una historia del pasado tucumano, historia que tuvo tal repercusión que fue publicada en una edición de La Gaceta de la época.

Todo sucede en la ciudad de Monteros, a mediados de los gloriosos años 90, cuando la tecnología de la comunicación comenzaba a dar sus primeros pasos en algunas instituciones y en algunos hogares, pero era fundamentalmente una época en la que el boca a boca y la charla con los vecinos y vecinas seguía siendo lo más común para enterarse de algo.

En ese contexto, es que un barrio de la ciudad llamado Villa Alcira se convirtió –casi por vez única- en foco de atención de muchas personas, por un simple motivo: allí existe el cementerio del Oeste, un espacio que es conocido desde siempre por los monterizos como “el cementerio de los pobres”, para diferenciarlo del cementerio del este, o “de los ricos”, que tiene una entrada mucho más majestuosa y que además posee los mejores monumentos y nichos, en comparación con su vecino del oeste en donde existen tumbas mucho más precarias.

Pero durante varios meses, el cementerio de los pobres se convirtió en un punto de entretenimiento por una razón insólita: ahí se veían a las brujas. O al menos eso decían todos. “Se aparecía una luz, y los que estaban pendientes dijeron que la bruja se movía de nicho en nicho. Otros vecinos cuentan que eran dos personas vestidas de negro las que estaban ahí haciendo brujerías, y se llenaba de gente. Me acuerdo que la gente iba aterrorizada, pero iban.”, nos cuenta María, que recuerda este episodio de su infancia como algo habitual.

Y esa paranoia generalizada iba acompañada de otro rumor más que tenebroso: la comisaría habría tenido en su poder la cabeza de una de esas brujas: “Fue en la misma época en donde decían que aprecian cabezas en las comisarías, cabezas que andaban de noche y si las agarraba el amanecer quedaban ahí. Se decía que había una cabeza en Acheral y que la trajeron a para aquí. Muchos decían que la habían visto. Todos los vecinos andaban alterados y entretenidos con eso”, revela.

Ana, una vecina de la zona, no puede evitar recordar que cada viernes era todo un tumulto con la gran cantidad de monterizos que llegaban a presenciar el fenómeno de las brujas del cementerio: “Me daba terror ir, era todo un alboroto, todos hablaban de lo mismo”.

El grado de éxtasis fue tal, que algunos aseguran que un grupo de valientes exploradores tomaba corajes e ingresaba al lugar del descanso eterno con linternas en mano, dispuestos a encontrarse con ellas cara a cara. Al salir, ilesos, la gente los aplaudía y se agolpaba para escuchar sus experiencias.

A pesar del escándalo generalizado, con el tiempo esta ilusión de ver a una bruja en acción se fue disipando por el creciente éxito que habría tenido una fábrica de helados de la zona, motivo por el cual algunas personas comenzaron a escudarse en que era un invento para aumentar las ventas ante la gran cantidad de gente que asistía al espectáculo desde las afueras de la necrópolis. Un rumor que a pesar de que fue bastante intenso, nunca pudo ser comprobado.

“Los chicos del barrio vivíamos aterrorizados”, asegura a eltucumano Mariela.

Otra teoría, apunta al robo de placas de bronce, una actividad bastante corriente en los cementerios, sobre todo, en aquellos en donde no hay sereno o no hay un cuidado permanente. La luz habría sido de los ladrones, al igual que las renombradas figuras negras que se movían de tumba en tumba.

A pesar de que esta es solamente una leyenda que tuvo cientos de espectadores, pero ninguna prueba, lo cierto es que quienes saben de magia, aseguran que la actividad es más intensa los viernes por la noche, especialmente, si ese viernes cae en el día 13 del mes. Usted, ¿cree en las brujas?

Fuente: El Tucumano