La imagen, en Alberdi y 9 de Julio (centro monterizo), es una de las tantas que los vecinos capturan de un paisaje que «tristemente se vuelve cotidiano» durante los meses de zafra, expresaron a MONTERIZOS un grupo de vecinos, con tono de resignación. «Ya no sabemos a quien recurrir. La empresa tiene mucho poder. Pero si tanto tienen, no entendemos por qué no invierte en algo que sea más amigable con el medioambiente».

Las cenizas que despide el Ingenio Ñuñorco cubren veredas, calles, casas, y personas. El polvillo es una de las principales causa de la visita a los oftalmólogos en Monteros, porque se incrusta en los ojos. «Y agarrate si te refregás, es una tortura» advierte otro de los vecinos, quien ya vivió varias veces esa situación. «Aquí les enseñamos a los más chicos que no deben tocarse los ojos, cuando cae ceniza del ingenio. Pero mejor sería enseñarles a luchar contra una empresa que no tiene responsabilidad con la ciudadanía. Enseñarles que lo que hace el ingenio se llama contaminación y que debe ser castigado por hacer eso» afirma indignada una docente, mientras rocía agua, para poder barrer después.

«Nadie niega el beneficio laboral. Pero tiene que haber un equilibrio. El gobierno debe intervenir» afirman los vecinos. Mientras se preguntan en qué quedó las medidas de control que se supone que se harían al Ñuñorco. «Las empresas necesitan tiempo, me hice viejo esperando que el ingenio cumpla» concluyó Robles, un vecino de 73 años.

Calle Alberdi y 9 de Julio. La ceniza en cubre la calle en