En la última entrevista concedida a un medio, el productor Gabriel Fulgado, quien falleció ayer como consecuencia de Covid-19, contó una anécdota sobre el popular artista español.

Fulgado contaba sus experiencias trabajando con artistas y habló sobre los más divos y los más sencillos en los camarines. “Voy a rescatar una experiencia pequeña que me tocó vivir un día cuando llevamos a Raphael a Monteros”, comenzó contando. “Si bien tenía una estructura adecuada que era el predio de la Municipalidad con un escenario importante, donde se sigue haciendo el Festival, la presencia de un artista internacional convocaba a otro tipo de responsabilidades para nosotros. Previamente, preguntaba cuáles eran las exigencias de camarines y catering, porque era uno de los espacios de la organización de los recitales, en donde muchos artistas realmente nos hacían sentir sus veleidades” detalló.

En ese contexto, es que tanto Fulgado como el intendente de ese entonces, Juan Antonio Ruíz Olivares se sorprendieron por el pedido. “Llamó la atención que había pedido una copa de cristal y un buen vino tinto, tanto me llamó la atención la simpleza de un artista tan popular e importante, que me lo comentó el intendente, quien le agradeció por haber pedido solo eso, Raphael le dijo naturalmente: ‘Señor, yo he venido a trabajar, no a comer y a beber a su casa’, ante el asombro de todos”.

Para tener un poco más de detalles del hecho, MONTERIZOS se comunicó con Eduardo Garrido, director de Cultura del Municipio en ese momento, y no tan solo afirmó sobre el momento vivido, sino que contó detalles del show. “En un momento Raphael cantó sin micrófono y a capella; era tan potente la voz que se escuchaba hasta cerca de la boletaría, todo el predio en silencio”, dijo.

Garrido estuvo frente a la Dirección de Cultura, por espacio de 12 años aproximadamente (periodos entrecortados) y en esos tiempos, fueron innumerables los artistas que pisaron el Antonio Acosta, como ser, The Plateros, Marilina Ross, Sandro, Silvina Garre, Pimpinela, Flavia Palmiero y la Ola Está de Fiesta, entre otros.

“Nosotros trabajamos en un contexto de cultura más antropológico, más que nada en esa gestión”. Eso significaba tratar de que la ciudad, levante su autoestima, a través de sentir que se podía hacer los mismos eventos que en una capital. “Un laburo muy a destajo”. “Queríamos que Monteros volvería a ser el polo y el faro cultural de Tucumán”.

Por último, manifestó que Gabriel (Fulgado) fue el único empresario que quiso replicar lo que se hacía en la capital en el interior, antes nadie se animaba”, cerró.