“Se nos va el Pulga”: Miguel Rodríguez confirmó que dejará el fútbol tras su despedida en Santa Fe
Miguel “Pulga” Rodríguez atraviesa sus últimos partidos con Ñuñorco en la Liga Tucumana y ya confirmó la fecha de su retiro definitivo del fútbol.
La cuenta regresiva ya comenzó. Miguel “Pulga” Rodríguez confirmó que su etapa como futbolista llegará a su fin luego de su despedida programada para el próximo 14 de junio en Santa Fe. “Después de la despedida ya no voy a jugar ni en la Liga Tucumana ni profesionalmente”, afirmó el ídolo tucumano en diálogo con LG Play.
Tras dejar el profesionalismo, el Pulga eligió la Liga Tucumana para disfrutar sus últimos encuentros defendiendo la camiseta de Ñuñorco. Y como sucede en cada cancha donde pisa, se convirtió rápidamente en la gran atracción del torneo: fotos, aplausos y ovaciones acompañan cada presentación del simoqueño, que sigue regalando destellos de su calidad intacta.
Hasta aquí, Rodríguez no faltó a ninguna cita con la pelota. Se lo ve comprometido, feliz y disfrutando de sus últimos bailes dentro de una cancha. Incluso ya dejó su sello goleador: convirtió dos tantos, ambos de penal, frente a Santa Rosa y La Providencia. Además, vivió partidos especiales como el clásico ante el Cuervo y el emotivo regreso a Simoca para enfrentar a Unión en el estadio Félix M. Mothe, el mismo escenario donde comenzó su historia futbolera.
Si el calendario acompaña y las lesiones lo respetan, al Pulga todavía le quedan algunas funciones más en la Liga Tucumana. Este fin de semana Ñuñorco recibirá a Alto Verde en Monteros. Luego tendrá tres partidos consecutivos como visitante: ante San Ramón en Villa Quinteros, frente a Santa Rosa en León Rougés y contra Concepción FC en La Perla del Sur.
El posible último partido oficial antes de la despedida sería nada menos que frente a Unión Simoca, en el estadio Jorge Abel Marteau, por la fecha 10. Un cierre cargado de simbolismo para uno de los futbolistas más queridos de Tucumán.
Se nos va el Pulga. Y aunque el fútbol seguirá rodando, esas gambetas callejeras, esa pausa distinta y esa sonrisa eterna difícilmente vuelvan a repetirse igual.






