El adiós a una monteriza que dejó en sus poemas su legado
El 2 de agosto falleció la escritora monteriza, Concepción Delfina Pariente. Algunas de sus obras reconocidas en el extranjero y detalles de su vida que definieron su camino.
"Coquita" cómo la conocían las generaciones de estudiantes secundarios y terciarios de la capital tucumana, amigos monterizos de la infancia, su familia, y poetas latinoamericanos, partió ayer de este mundo a los 94 años. Concepción Delfina Pariente, licenciada en Letras, docente, poeta y escritora de relatos infantiles, deja un legado de escritos para descubrir a Tucumán desde la mirada de mujer, de lucha y resilencia.
Parida en Las Mesadas, en su casa paterna, cerquita del río que daba y quitaba según su capricho, se forjó un universo de aventuras entre cañaverales, huertas y piedritas que tiraba al río Los Sosa, con sus 8 hermanos en las siestas de ocio, allá por los años 30.
Muchos monterizos la recuerdan entre las hermanas que iban todos los días a la escuela en carreta, como esa niña que dedicaba versos al azul del cielo, a la brisa de la tarde, y a la idea de amor que tenía a los 9 años. Entre hojas y lápices, forjó su amistad con Arturo e Isauro Arancibia, sin sospechar que años mas tardes lloraría a sus amigos en silencio y a sabiendas que por los años oscuros de la última dictadura militar se encontraban con la "familia amordazada" como indica su poema "A Isauro", soneto que recibió el Primer Premio en la categoría "Poesía" del Concurso para Docentes Secundarios organizado por APEM, en 1989. Y fue destacado como una obra de compromiso social y política en Cuba (2001) y España (2004).
Pariente recorrió Latinoamérica y España, con sus escritos, que la "salvaron" como siempre decía ella, de "la realidad que duele". En Europa, participó del Primer Encuentro "Fusión entre Culturas: España, Perú, Argentina" invitada por la Casa Museo Federico G. Lorca, en el marco de Tertulias Lorquianas XIII Aniversario, en Valderrubio en 2011. Además, con una intensa participación en el campo de las letras, fue miembro activa de Alba de América y la SADE.
Hoy, en el día de su sepelio, poetas del cuyo, el litoral y su amado NOA, la recordaron con afecto y con el deseo de que sus obras se retomen en las instituciones educativas de Tucumán, como fueron trabajadas y consideradas en la cátedra de Traducción del "Departament of Modem and Classical Languages" de la Universidad de Nueva México en Estados Unidos, como su cuento "El infierno de Juan José", reconocido, traducido y publicado también en el diario "El Hispano" de Nueva México en EEUU.

Coquita recorrió Latinoamérica para conocer la realidad de cada comunidad, desde una perspectiva diversas, como madre, mujer, trabajadora, y siempre con esperanza, que supo plasmar en sus cuentos y poemas, para diferentes públicos: infancias, adolescentes y adultos.
Asidua concurrente de encuentros literarios en Marruecos, Perú, Colombia, Chile, Cuba, Ecuador, México. Siempre planificó en su agenda anual su asistencia, que fue casi perfecta, al Encuentro Nacional de Poetas, Escritores y Cantautores Manuel Aldonate en su amada Monteros. Allí era la oportunidad de reconectar con su gente, de visitar a viejos amigos, y regalar su interpretación de recitados con los cuales captaba la atención de pequeños y adultos.

En su obra "Solo un instante", Coqui expresó su sentir a su provincia, un canto de alegría, el pesar de la historia, homenajeó a su familia, a la mujer, a la tierra, al amor y a la soledad. De esta obra, en su segunda edición de 1992, la autora indicó que "nació este libro de poemas sencillos, con la humildad de las flores silvestres que aroman los cerros de Tafí del Valle".
Viuda en la plenitud de su edad, Coquita se instaló en San Miguel de Tucumán, en donde sacó adelante a sus tres hijos, repartida entre el trabajo para mantenerlos y la crianza de los mismos. Entre papeles de contaduría que poco tenían que ver con su pasión como escritora, plasmó en más de un recibo frases que luego convertiría en poemas. Se recibió de docente pasados los treinta años, y dedicó su vida al aula. Pero también dejó la puerta abierta para el amor, que llegó con la madurez y la templanza de los 40 años.
Para su familia su vida fue una enseñanza de resiliencia, ya que con más de 70 años logró uno de sus sueños más anhelados: recibirse de Licenciada en Letras. "Nunca es tarde para cumplir un sueñito más" solía decir, entre muchísimas frases sabias que regalaba a hijos, nietos, estudiantes y amigos que forjó hasta su vejez.
Adiós Coquita, escritora de deseos y niños descalzos, de soledad poblada de silencios, con aromas de lapachos, tu tierra dulcemente triste te vio partir, echaste tus sueños a volar.
ES MI LEMA
Es mi lema el honor y la justicia
imitando al Quijote caballero,
confiado voy en busca de aventuras
la justicia me ha nombrado su escudero..
Porque tengo el alma del poeta
porque tengo la fibra del guerrero.
Eres ¡Yo soy un caballero cervantino
enfrentando las aspas del molino!.
No interesa, Señor, si me he caído
defendiendo un ideal en el camino.
No interesa, Señor, si me he caído
si levantarme con honor he conseguido.
No me afrentan los golpes recibidos si se logra el propósito anhelado: ¡Defender los ideales en la vida el Quijote de Cervantes me ha enseñado!
¡Defender los ideales en la vida el Quijote de Cervantes me ha enseñado!
(Poema para el Instituto Cervantes - Concepción Delfina Pariente. En su obra Solo un Instante. 1992)











