Carrizo, es un apellido ligado a la danzas folclóricas desde hace años, ayer celebró los 27 años como grupo. Cesar y su hijo Daniel, tienen un camino sobre las tablas; con sus botas le pusieron el sello monterizo a cientos de escenarios del país.

El Santiago Ayala nació en 1994 de la mano de Cesar, con el correr de los años, esa pasión fue heredada por Daniel, quien al hacerse cargó de la dirección, lo llamó Gran Ballet Monteros. «El pasado 28 de abril cumplió sus 9 años como proyecto que nació por el deseo y las ganas de crear una renovada compañía que permita marcar un antes y después de aquel añorado ballet que me cedió mi papá».

La compañía marcó una distinguida relevancia, con grandes reconocimientos a nivel nacional, pasando importantes maestros por el crecimiento profesional, hoy es parte activa de la cultura de la ciudad, levantando la bandera de la danza en lo más alto.

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