Inicia hoy el proceso de Beatificación para la fundadora del Colegio Santísimo Rosario
El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, firmó el edicto de apertura de la Causa de Canonización de la madre Elmina Paz Gallo, fundadora de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús, congregación que creó el Colegio Santísimo del Rosario de Monteros.
Se trata del primer paso en el proceso de beatificación. Quien hace el pedido en nombre de la congregación es el postulador de la causa, fray de la Orden de Predicadores, que vive en Roma. El proceso de canonización, consiste en la investigación de las virtudes heroicas, fama de santidad y signos de la Sierva de Dios Elmina Paz.
Hoy a las 20 se celebrará la misa de acción de gracias en la capilla del Dulce Nombre y será transmitirá por el canal de youtube de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús.
“El sentido de postular a la Madre Elmina para que su nombre esté entre los santos de la Iglesia radica en el deseo de dar a conocer la vida de esta gran mujer tucumana para que sea inspiración evangélica para todo el Pueblo de Dios. Elmina Paz fue valorada en su santidad por sus contemporáneos y, desde su muerte, el reconocimiento de su vida virtuosa se ha mantenido hasta hoy. De manera espontánea y constante la gente se continúa encomendando a ella como intercesora de la gracia divina”, explica la madre Cynthia Folquer, al diario La Gaceta.
Su historia
El verano de 1886-87 encontró a Tucumán en una crisis sanitaria provocada por una epidemia del cólera que afectó a toda la población, especialmente a los sectores populares y rurales. La magnitud del flagelo superó las posibilidades de control del Estado provincial. La Iglesia local y diversas asociaciones se abocaron a la tarea de asistencia en favor de los damnificados, sin que se pudiera resolver el problema de atención de las víctimas pequeñas.
La urgencia por solucionar el vacío institucional y encontrar un lugar adecuado para atender a los huérfanos, motivó al fraile dominico Ángel María Boisdron, a que solicitara ayuda para los niños a Elmina Paz de Gallo, quien a pesar de su reciente viudez no dudó en disponer de sus bienes, transformar su vivienda para acoger a los necesitados y aún más, asumir personalmente el cuidado de los huérfanos.
Cuando Elmina Paz dio inicio a su obra, transformó su vivienda en asilo el 28 de diciembre de 1886, respondió mucho más de lo esperado. “No sólo con mi dinero sino con mi vida toda ayudaré a estos niños huérfanos… Yo los cuidaré. Mi casa será la de ellos…”, fueron las palabras que dirigió a Fr. Ángel María Boisdron, expresando el deseo más profundo de su corazón.
Elmina murió en Tucumán el 2 de noviembre de 1911 y fue reconocida como una santa por entregar su vida para salvar a muchos.











