Las estadísticas son contundentes y desesperan: En lo que va del 2019 asesinaron a una mujer cada 48 horas en Argentina. La sociedad se conmueve, se horroriza; las mujeres temen, pero también buscan avanzar en la concientización de lo que ocurre. Las instituciones, las empresas son aliadas necesarias en la lucha de erradicar la violencia hacia la mujer.

Desde la organización del local bailable Skombro de Monteros, que se ubica sobre ruta provincial 325, preparan el tradicional baile de carnaval. Al mismo asisten grupos de amigos/as desde diferentes puntos de la provincia, en su mayoría de los departamentos del sur tucumano.

Bajo el slogan “Me cuidás, te cuido, nos cuidamos” el local difundió la siguiente información: Luego de finalizado el evento del 27 y los siguientes de carnaval, si tenés que esperar a que te busquen tus padres, hermanos, amigos y no quedes sola fuera, podés esperar en el interior de Skombro hasta que amanezca y veas que es conveniente y sea seguro para que te puedas ir, no quedes sola afuera esperando, habrá seguridad policial cuidándote. Entre todos nos cuidamos. Producción de Skombro de Monteros”.

A semanas de realizarse el espectáculo musical, la empresa difundió el mensaje para todas las mujeres que asistirán o que desean asistir y quizás dudan en hacerlo, porque temen por su integridad física, considerando los cientos de casos de ataques a mujeres que fueron a algún baile. El más reciente fue el de Agustina Imvinkelried, quien fue a bailar con sus amigas, pero no pudo volver a casa, porque la mataron. Pablo Trionfini, único sospechoso, hasta el momento, se suicidó.

Desde los movimientos feministas locales, provinciales y nacionales bregan por una sociedad en la que las mujeres puedan circular libres, asistir a fiestas, a sus trabajos y a donde quieran, sin que eso signifique perder la vida en manos de uno o varios hombres que fueron criados y naturalizaron que la mujeres es un objeto del cual pueden apropiarse.

Caminar, salir a la esquina, a un baile o recorrer el mundo solas no debe ser un peligro, ni un acto de rebeldía, debe ser la regla, no la excepción. Pedir que alguien las busque a la salida de un baile, debe ser por cualquier motivo, menos: por miedo al mundo.

Es necesario y urgente que las instituciones y todas las entidades asuman la responsabilidad social que les compete para garantizar que se viva libre de violencia y en una comunidad segura, como parte del proceso cultural en la que las sociedades evolucionan.