Caspichango por 2: Una travesía con más de un desafío
Segunda parte de una aventura que conectó arte, deporte, historia, personas y el aprendizaje de que no todo sale siempre como se planifica. ¿Qué pasó en la última etapa del proyecto "Caminata Ancestral a través del Valle Calchaquí"?
[Cumbres nevadas del Aconquija y El Mollar de fondo en el cerro cumbre de Matadero, comenzando el segundo tramo del proyecto. ]
Días atrás MONTERIZOS disfrutó de compartir a sus lectores la primera parte de una aventura especial de jóvenes artistas que combinaron su profesión con deporte, turismo, historia y cultura de dos provincias: Catamarca y Tucumán.
El viaje que se tenía por objetivo concluyó este lunes, pero el reto fue extenuante, con situaciones no planificadas, ante lo cual el grupo Colectivo de Artistas del Valle Kalchaquí tuvo que reorganizar el trabajo en equipo. Ocurre que tras salir de Tafí del Valle e internarse en las yungas, en el marco del proyecto: "Caminata Ancestral a través del Valle Calchaquí", todo lo planeado cambió.
El grupo conformado por los y las artistas Gabriel Burgos, Nicolás Orlando Vega, Walter Esteban Tolaba, Sara Raquel Bonomi, Tomás Arun Di Tella, Adrián Sosa y Ayelen Agüero, vivieron momentos de gran preocupación cuando uno de los integrantes comenzó a presentar síntomas de malestar. Estar en mitad de la naturaleza generó momentos de preocupación ¿Qué había que hacer?
Segunda etapa: el desafío de las yungas

La segunda parte de la travesía era desde Tafí del Valle a Teniente Berdina en Monteros. "Resultó muy difícil, más que el primer tramo, cosa que no esperábamos. El terreno es muy exigente".
"El último tramo que hicimos fue atravesando la yunga. Le llaman 'El camino de la aguada', es uno de los senderos que recorrían las caravanas que bajaban en época de Zafra para asentarse cerca de los ingenios tucumanos" detalló Sosa, el plan hasta ahí, iba viento en popa.
En Tafí del Valle se unió al grupo el experimentado montañista monterizo Matias Fernández "quien nos acompaño todo el descenso". Los guías fueron Fermín y Reinaldo Cáceres (de Santa María) y Marcelo y Sergio Cruz (de Tafí del Valle).
"Se caminó casi 10 horas con el primer tramo, de esta segunda etapa, hasta una de las paradas, en la Posta de la Familia Cruz". Un lugar que está deshabitado la mayor parte del año, y recién en invierno la familia migra hacia esa zona para que sus vacas y ovejas pasten, ya que es un sector en dónde la vegetación se conserva más y el frío no impacta tanto como en las alturas.
El lugar, que no cuenta con luz, fue el refugio perfecto para el grupo el día sábado. Los cuerpos cansados del esfuerzo tenían un espacio para protegerse en la noche. Sin embargo, el descanso no sería tranquilo.
Una decisión necesaria que cambió todos los planes

Walter Tomaba, que es de Santa María, comenzó con dolores estomacales, hizo fiebre y el grupo tuvo que tomar una decisión en plena noche en el cerro. En mitad de la espesa vegetación y la oscuridad, eran conscientes que era prioritario resolver de inmediato si se seguía o se volvían a Tafí del Valle. Fue así que Sosa, un guía y el enfermo montaron en 3 caballos y regresaron a la villa de Tafí y el resto retomaría el viaje.
Después de una cabalgata de 5 horas, el pequeño grupo llegó a Tafí y ya los esperaba una ambulancia que trasladó al convaleciente al hospital local.
"Walter tuvo que retornar a Santa María después de ser estabilizado por un cuadro de deshidratación crítico. Fue muy frustrante tanto para él, como para mí, ya que tuve que bajar en colectivo para esperar al grupo grande en Teniente Berdina".
Objetivo a la vista y un grato recibimiento

El resto del grupo que completó el recorrido, llegó agotado y satisfecho por lo logrado. En Teniente Berdina volvieron a reunirse con su compañero, que en esa zona ya juega de local.
El grupo fue recibido con una cena a cargo de la comuna, el personal los agasajó por la travesía concretada.
Luego de la cena el grupo reunido se dirigió a la ciudad de Monteros, aquí pudieron descansar de manera confortable y por unos días se dedicarán a recuperar fuerzas.
La Municipalidad de Monteros se encargó del alojamiento de los y las artistas, a fin de garantizarles un espacio tranquilo para que puedan retornar a sus hogares en la brevedad.
Lo que quedó en tintero
El grupo tendrá que volver y se alegran de pensar en el retorno a Teniente Berdina. "Se necesita hacer trabajo de campo en el lugar, en el punto de cierre de la travesía. Tenemos que organizar entrevistas con vecinos de la zona y tomar registro visual".
El proyecto no se ha terminado, hay más por hacer desde la construcción artística y el mensaje que desean brindar.
Sin embargo, el grupo reflexiona sobre los espacios que favorecieron a la experiencia: "Aparte del premio Keneth Kemble, recibimos apoyo de la Municipalidad de Santa María, Tafí del Valle, Monteros y la comuna de Teniente Berdina, lo cual agradecemos".
Sin embargo, la magnitud de lo vivido llevará más tiempo en ser procesado, sus mentes están abarrotadas de lugares, olores, preocupaciones y deseo de más. "Nos cuesta mucho hacer un balance de todo lo sucedido en esta semana increíble. Pero vivimos a pleno física y emocionalmente la experiencia del transitar por un territorio que consideramos nuestro, un territorio ancestral y en disputa constante. Unimos en una acción conceptual dos pueblos del mismo nombre (Caspinchango) cómo metáfora quizás de un ciclo social-humano que se repite indefinidamente en el tiempo" concluyó el artista Sosa, dando cuenta de la compleja y rica idea que buscan plasmar en la última etapa del proyecto.











