Alerta en Tucumán por el caracol gigante africano: una especie con riesgos para la salud y el ambiente
Especialistas advierten que el caracol gigante africano detectado en la capital tucumana puede convertirse en plaga y afectar tanto al ambiente como a la salud
La detección del caracol gigante africano en San Miguel de Tucumán generó preocupación entre especialistas y autoridades, ya que se trata de una de las especies invasoras más dañinas del mundo, con impacto ecológico, económico y potencial sanitario.
La investigadora Eugenia Salas Oroño, encargada de la colección de moluscos de la Fundación Miguel Lillo, explicó que este caracol, originario de África, ya se encuentra ampliamente distribuido en América Latina tras haber sido introducido en Brasil con fines comerciales. “Se intentó utilizar como reemplazo del escargot, pero al no funcionar fue liberado al ambiente y comenzó a reproducirse rápidamente”, detalló.
Uno de los principales factores que explican su expansión es su alta capacidad reproductiva. “Pueden poner hasta 1.000 huevos por puesta y repetir el ciclo dos o tres veces al año, lo que genera una proliferación acelerada en poco tiempo”, advirtió la especialista. Esta característica lo convierte en una amenaza concreta para los ecosistemas locales.
El caracol gigante africano no solo desplaza a especies autóctonas, sino que también afecta cultivos y puede transmitir parásitos peligrosos para la salud humana. “Se alimenta de una gran variedad de plantas y puede portar parásitos en su baba, lo que representa un riesgo sanitario”, explicó Salas Oroño. Aunque hasta el momento no se confirmaron casos en la provincia, se insiste en evitar el contacto directo.
El primer registro en Tucumán surgió a partir del aviso de una vecina del barrio Ciudadela, lo que permitió activar la intervención de especialistas. Según indicaron, estos ejemplares pueden llegar de forma accidental, adheridos a macetas, madera o vehículos. Una vez instalados en ambientes húmedos, como los que ofrece el clima tucumano, encuentran condiciones ideales para reproducirse.
Ante la aparición de estos caracoles, los especialistas recomiendan no manipularlos sin protección. En caso de contacto, debe hacerse con guantes o bolsas, y colocarlos en recipientes con sal para asegurar su eliminación. También es clave detectar y destruir los huevos para evitar su propagación.
Finalmente, se solicita a la población dar aviso inmediato a organismos como el Senasa, áreas de Fauna o autoridades municipales ante cualquier hallazgo. El control temprano resulta fundamental para evitar que esta especie se convierta en una plaga difícil de erradicar en la región.






