Coca-Cola compró el Ingenio Bella Vista y despidió a 60 trabajadores: estalló la protesta en Tucumán
El conflicto surgió días después de la millonaria compra del ingenio por parte de Salta Refrescos S.A., subsidiaria de la multinacional mexicana Arca Continental.
La promesa de desarrollo e innovación duró poco: Coca-Cola adquirió el Ingenio Bella Vista y su primera acción fue dejar a 60 familias en la calle. Protestas, quema de cubiertas y silencio oficial en medio de un conflicto que expone la tensión entre inversión privada y derechos laborales en Tucumán.
Un conflicto laboral de alto impacto sacude al Ingenio Bella Vista luego de que 60 trabajadores fueran despedidos tras la reciente compra del establecimiento por parte de Salta Refrescos S.A., empresa embotelladora de Coca-Cola y subsidiaria de la multinacional mexicana Arca Continental. La medida generó inmediatas protestas con quema de cubiertas en el ingreso a la planta, visibilizando el malestar social en la comunidad de Bella Vista, departamento Leales.
La operación de compra, que superó los 31 millones de dólares, fue presentada por las autoridades como una oportunidad histórica para el desarrollo local. La intendenta Paula Quiles había celebrado la llegada del nuevo grupo inversor, destacando que la adquisición aseguraba “la continuidad del ingenio” y proyectaba a la ciudad “hacia un futuro de innovación, empleo y desarrollo sostenible”. Sin embargo, la desvinculación masiva contradice el discurso oficial y expone una estrategia de reestructuración empresarial que afecta directamente a las familias trabajadoras.
La transacción incluyó el traspaso del sector industrial azucarero del ingenio —instalaciones, maquinaria y alrededor de 600 empleados— y se enmarcó dentro de un plan de crecimiento regional. El nuevo plan corporativo contemplaba el abastecimiento de 270.000 toneladas de caña de azúcar por zafra hasta 2032, mejoras en eficiencia energética y gestión ambiental sustentable. Pero la cruda realidad de los despidos generó un quiebre entre la promesa y los hechos, dejando en evidencia la fragilidad de las garantías laborales frente a la inversión privada.
Fundado en 1882, el Ingenio Bella Vista es una pieza clave en la historia industrial azucarera de Tucumán, con producción orientada tanto al mercado nacional como a la exportación, incluyendo alcohol para biocombustibles. La llegada de Arca Continental, que ya opera el Ingenio Famaillá desde 2016, se interpretó como un intento de consolidar el dominio en el sector. No obstante, la comunidad local comienza a percibir esta expansión como un posible proceso de ajuste que deja más incertidumbres que beneficios.
Mientras tanto, los trabajadores cesanteados, junto a sus familias y representantes sindicales, exigen explicaciones y la reincorporación del personal. Aún no hubo declaraciones oficiales por parte de la empresa ni del gobierno provincial. La tensión continúa en aumento, y la imagen de cubiertas ardiendo a las puertas del ingenio se convierte en un símbolo de una comunidad que siente que el futuro prometido se le volvió humo.






