jueves 23 de abril de 2026
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23 Abr 2026

¿Se puede vender carne de burro para consumo humano? La tajante respuesta del Gobierno de Tucumán

Ante el intento de algunos sectores de abaratar costos con alternativas cárnicas no tradicionales, la Secretaría de Producción aclaró que la comercialización de esta especie está prohibida de hecho. El SENASA advierte sobre los graves riesgos sanitarios de ingerir productos sin controles oficiales ni habilitación.

En medio de un creciente debate nacional sobre la búsqueda de alternativas alimentarias para enfrentar los precios actuales, surgió la polémica por la comercialización de carne de burro como reemplazo de los cortes tradicionales.

Ante esta situación, el secretario de Producción de la provincia, Eduardo Castro, brindó precisiones sobre la normativa vigente y fue contundente al explicar que, si bien no existe una ley que mencione la palabra "prohibición" de manera literal, la restricción surge de la falta de habilitación sanitaria. En la práctica, al no ser una especie contemplada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para su faena y consumo, su venta es ilegal y peligrosa para la salud.

Este fenómeno comenzó a observarse como un intento desesperado de ciertos sectores por abaratar costos y encontrar productos que se adapten a los presupuestos actuales. Sin embargo, desde el área de Producción alertaron que lo que parece una solución económica puede derivar en un grave problema sanitario. La regulación argentina, regida por el Código Alimentario Argentino, determina que solo pueden comercializarse carnes provenientes de especies y establecimientos que cuenten con controles sanitarios oficiales que garanticen la inocuidad del producto. La carne de burro, al estar fuera de estos parámetros, constituye una infracción sanitaria directa al no poder asegurar que esté libre de enfermedades o contaminantes.

La preocupación central radica en el riesgo que representa para el consumidor ingerir carne de animales que no han pasado por una cadena de frío controlada ni por una inspección veterinaria en frigoríficos autorizados. Cualquier actividad fuera de los circuitos formales de faena impide rastrear el origen del animal y las condiciones en las que fue procesado.

Por este motivo, el Gobierno provincial remarcó la importancia de respetar estrictamente la normativa de seguridad alimentaria para resguardar a la población y evitar la proliferación de prácticas comerciales clandestinas que pongan en vilo la salud pública de los tucumanos.

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