La nueva luminaria y transformación de la arteria de ingresos como avenida implicó un beneficio en infraestructura para la comunidad de El Mollar. Dicha inversión gestionada entre la comuna y el gobierno provincial de Tucumán, fue bien recibida , pero también alentó a vecinos y veraneantes a poner sobre la mesa, una variedad de obras que aún no se hicieron y que, con el crecimiento poblacional, su urgencia es mayor.

Por la cercanía geográfica, los monterizos son quienes más eligen El Mollar, para vacacionar, pero también para invertir o incluso instalarse definitivamente en el paraíso vallisto. Sea cual sea, la situación, locales y foráneos advierten las múltiples falencias del sitio turístico.

Al respecto, Julio Sosa, monterizos que decidió invertir en un negocio de comidas en la comuna plantea uno de los puntos más delicados: la falta de agua en pleno verano. «Que triste realidad que tenemos hoy aquí en El Mollar, tener la oportunidad de conversar y sentir vergüenza ajena por parte de turistas que apostaron a pasar sus vacaciones aquí y que se sintieron estafados. La cuestión de todos los santos veranos. Esto es un problema que lleva varios años. Sabes que si venís al Mollar tenés que traer bidones. Eso nadie lo ve?».

La falta de ordenamiento vehicular, también la cero empatía del turista y la falta de control ante esto, se suman a los conflictos «[…] los embotellamientos en la arteria principal por los pícaros que estacionan en doble fila, solo para comprar rápido, sin importarles que los demás se maten tocando bocina. Creemos que avanzamos como sociedad y no nos damos cuenta que cada vez más seguimos allá abajo» indica Sosa, quién anhela la intervención real de las autoridades gubernamentales en todos sus estratos:»Tenemos un emprendimiento familiar ( Sancho Pancho’s) y brindamos un servicio a la altura de cualquier negocio de Tafí, pero estamos solos, sería un sueño que de una vez por todas nuestras autoridades (delegado) vean el potencial que tiene nuestro querido Mollar, y le den ese empujoncito que se merece. Mientras tantos nosotros seguiremos apostando por seguir dando lo que el turista se merece: lo mejor».

En Twitter la usuaria @mefanjul acotó «Ojalá que a partir de ahora se den cuenta que suma mucho hacer estos cambios. Que saquen los camiones gigantes de la calle principal y arreglen el suministro de agua».

El Mollar sigue esperando por obras públicas, como: mejorar la iluminación de la rotonda de acceso, colocación de señales de tránsito; como también la indicación sobre la ruta, desde el paredón de ingresos hasta la nueva rotonda. Además: basureros, basureros y más basureros en cada punto, que se sabe: son de gran concurrencia.

El listado sigue y tiene que ver con pensar El Mollar a largo plazo, organizar la infraestructura de la comuna, pensando en la población, que se tendrá en 10 o 20 años: redefinir caminos, barrios, tendido eléctrico, cloacas, espacios verdes. Pensar hoy por los vecinos de hoy y por los de mañana, pero sobre todo por la naturaleza. El diamante aún espera por ser pulido.