No hay clases, los trabajos están restringidos, tampoco hay misas, medidas que fueron tomadas por el gobierno nacional y respaldadas en la provincia por cuidado a la salud pública. Sin embargo, los habitantes de las comunas, al oeste del departamento Monteros, encuentran entretenimiento coqueteando con la muerte: ya sea arriba de una moto o aglomerados al costado de la ruta.

«A los que no los abrace la parca en el pavimento, lo hará el virus entre vaso y vaso que se comparten» sostuvo la madre y tía de unos chicos que estuvieron el domingo en la Ruta 324.

Un nuevo video, registrado el 9 de agosto en la ruta provincial 324 (Interpueblo) en este caso entre Capitán Cáceres y Sargento Moya, da cuenta de las picadas de motos que se llevan a cabo en plena pandemia en en suroeste del departamento.

Los encuentros que inician a plena luz del día, se desarrollan todos los domingos, según dieron a conocer los vecinos de la zona a MONTERIZOS. Las reuniones se ven acompañadas de bebidas alcohólicas y música a altos decibeles desde los autos que se reúnen. Pero el gran atractivo son las competencias que se realizan con las motocicletas.

El nuevo video que llegó a la redacción de MONTERIZOS, muestra a personas de diferentes edades aglomeradas, en ambos lados de la ruta, a la espera de los motociclistas, que pasan a alta velocidad, haciendo incluso malabares sobre ella.

El caso de las picadas no son nuevas en la zona, la práctica solo fue trasladada unos kilómetros más al sur de Sargento Moya. El año pasado, la comuna también fue noticia por la misma razón, sin embargo el ritual clandestino no fue suspendido ni en pandemia.

En abril de este año también se registraron otras picadas como fue el caso en la RN 38, a la altura del puente del Río Romano. «El control policial es por unos días y después vuelve a ser todo igual» reclaman los vecinos de Sargento Moya, y el mismo planteo hacen los habitantes de Teniente Berdina.