«Todos saben quiénes, dónde y cuándo y nadie hace nada», «¿Qué tiene que pasar, para que se haga algo?», «Ya no sabemos qué hacer», frases que transmiten los sentimientos de preocupación, sobre todo de adultos, que miran con horror cada encuentro de picadas clandestinas en la comuna de Teniente Berdina.

Las picadas clandestinas se realizan en la entrada del pueblo, una se realizó ayer. Los espectadores se apostan al margen de la ruta 324, y si alguien avanza por la misma se ve obligado a correrse del camino, porque las motos no paran. El público que arenga y quienes compiten son en su mayoría jóvenes y adolescentes, sin embargo, también hay adultos que apoyan la movida.

Los encuentros se realizan a plena luz del día, concertan los encuentros y llegan por lo general en grupo. Cuando se escucha las motos rugir, con sus caños de escape liberados, es cuando más gente se reúne: el rugir de las motos es el aviso que el espectáculo para tentar a la muerte va a comenzar y asisten para verlo.

Ayer: Espectadores en la entrada del pueblo, para ver la competencia.

Quienes se preparan para la competencia, solo deben contar con una moto. Se ubican sobre la ruta y el terror comienza. Las motocicletas rugen más fuerte, el público vitorea y se largan. La tragedia y el drama sonríen expectantes también, a la espera de ser protagonistas. El desafío incluye no solo velocidad, sino «acrobacias» en el recorrido.

Si la fatalidad vuelve a ubicar en la misma ruta, en el mismo día y horario a un vecino o cualquier otra persona, la única forma de esquivar la muerte es detenerse al costado de la ruta. Pero esa posibilidad no tuvieron algunos pobladores, que fueron chocados por dos jóvenes que corrían picada el año pasado.

En comunicación con MONTERIZOS los vecinos detallan los hechos, y quiénes forman parte de estos encuentros, pero solicitan que sus identidades no sean reveladas por miedo a represalias. Ellos que en los hechos no comenten ningún delito, ni dañan a nadie sostiene «Mejor no, si las autoridades saben que esto se hace, pero no intervienen…»

Los encuentros también se realizan en Sargento Moya y Capitán Cáceres. Y la pregunta queda latente: ¿Qué tiene que pasar para que se detengan? Mientras tanto, la ruta espera el próximo cuerpo, para sumar en las estadísticas.