El río Mandolo, bajo ataque: vecinos vuelven a arrojar toneladas de basura
Vecinos de Monteros, Los Sosa y Soldado Maldonado insisten en utilizar la zona como basural clandestino. Esta semana se retiraron nuevamente toneladas de residuos del lugar.
A pesar de recientes operativos y campañas de concientización ambiental, el área del puente sobre el río Mandolo vuelve a ser foco de contaminación con desechos domiciliarios, escombros y residuos peligrosos.
El río Mandolo, un paraje natural que debería ser fuente de vida y disfrute comunitario, continúa siendo víctima del accionar irresponsable de quienes lo usan como basural clandestino. A tan solo un mes del último operativo de limpieza —en el que se retiraron más de 10 toneladas de residuos—, la historia vuelve a repetirse.
Esta semana, una nueva intervención municipal permitió recolectar otros tantos kilos de basura en las inmediaciones del puente del río Romano y la bajada hacia el cauce, en el límite entre las localidades de Los Sosa, Monteros y Soldado Maldonado. Se encontraron residuos domiciliarios, electrodomésticos, escombros, muebles viejos, plásticos y vidrios, lo que demuestra no solo la magnitud del daño, sino también la falta de conciencia ciudadana.
“Ya es tristemente célebre esta zona como punto de arrojo ilegal. Se hacen campañas, se colocan carteles, se limpian toneladas, pero el patrón se repite: vuelven con autos, camionetas e incluso camiones a descargar todo tipo de residuos”, señalaron desde el área de Medioambiente de la Municipalidad.
El daño al ecosistema es evidente: la acumulación de basura pone en riesgo el cauce natural del río, afecta la flora y fauna autóctona, y representa un foco de contaminación tanto visual como sanitaria para quienes viven cerca del lugar.
Desde la Municipalidad de Monteros insisten en que no solo hace falta voluntad política y operativos de limpieza, sino también un compromiso real por parte de la comunidad para cuidar el entorno natural que los rodea.
La lucha por revertir esta situación continúa. Pero si no cambia la conducta individual, el río Mandolo seguirá siendo el escenario de una historia que, lamentablemente, parece no tener final.











