"Tafí Viejo: verdor sin tiempo". La serie que requirió también de profesionalismo monterizo
Leandro Aparicio formó parte de esta gran producción que se dio en la ciudad de los limones. Los desafíos y satisfacciones de una producción historica para la tucumanidad.
[De izquierda a derecha: Constanza Sanchis, Audiovisualista; Guy de Chazal Elsinger, Audiovisualista; Marto Burgos, Artista Experimental; Leandro Aparicio, comunicador y asistente de producción; Manuel Salazar, Audivisualista y Comunicador; Matías Auad, Periodista y Comunicador.]
Si diez años atrás le decían que formaría parte de una de las producciones audiovisuales más resonantes realizada en Tucumán, seguramente sonreiría y diría que "quizás", porque es donde siempre le ha gustado estar.
Leandro Aparicio fue el único monterizo en formar parte de la instancia de rodaje y producción de la nueva serie tucumana "Tafí Viejo: Verdor sin tiempo". Una historia que se narra en tonada bien tucumana, cuenta con 6 capítulos y que demandó varios meses de trabajo a más de 200 personas. Con planos que muestran las imponentes yungas, atardeceres de ensueños y el registro sonoro de la naturaleza pura, el relato aborda el cliché del amor prohibido, marcado por la diferencia de las clases sociales, pero en el marco del conflicto socioeconómico y político de un Tafí Viejo actual y que no es ajeno a la situación nacional.
El proyecto claramente apunta a promocionar a la ciudad de los limones desde sus tradiciones, sus paisajes, dar cuenta de una ciudad en crecimiento, pero en su contraste en los hilos que se entretejen, hay una comunidad que la pelea cada día para tener una vida digna. Entre los temas que se abordan, por lo menos hasta el segundo capítulo, que se presentaron en un pre estreno desarrollado en Cine Atlas de San Miguel de Tucumán, con corte de calle y alfombra roja, se vinculan a unos que todavía se mantienen en agenda: la plata fácil, las criptomonedas, el sueño del joven en querer irse del país, la falta de consciencia de clase, el desprecio a lo local y las diferencias generacionales.
Hasta aquí, parte de la historia que se podrá ver en pantalla desde el próximo 9 de octubre en la plataforma Flow y Canal 10. Ahora el foco al despliegue de producción de este audiovisual podemos conocerlo más en detalle a través de Leandro, quién revela, por ejemplo, que se contó de un 70% de participación tucumana de artistas y técnicos teniendo un impacto económico en más de 25 rubros. Ahí estuvo Leandro, siendo parte del proceso de rodaje, el cual en total duró 42 jornadas desde mediados de octubre a mediados de diciembre del 2024.
En diálogo con MONTERIZOS, develó detalles sobre este desafío que supo combinar con otros trabajos, teniendo ya basta experiencia vinculada al espacio de los medios de comunicación, eventos, producciones en las que colabora ocasionalmente en la Cooperativa Audiovisual Manda y continuando con su formación académica en Ciencias de la Comunicación.
"Destaco y valoro que fue un espacio profesionalizante, con un sistema de claro respeto a los roles, fueron desafiantes las coordinaciones siendo tanta gente, porque por momentos había 100 personas en el set de filmación y 80 más involucradas fuera de set. Con cada jornada mejoraron las dinámicas y con el director, Eduardo Pinto y el jefe de Producción, Matías Minahk se aprendió mucho y rápido".
"Al ser todos profesionales, algunos con experiencia en el género y muchos otros no, destaco el trabajo permanente en equipo y el hecho de poder y tener que confiar en criterios definidos desde diferentes roles y esa apertura permitió que se disfrute más del trabajo y sea un constante aprender".
Leandro refuerza su mirada inicial y remarca "En nuestra provincia existe una Industria Audiovisual conformada por profesionales de todos los rubros, formados por las universidades de Tucumán, y me refiero a actores, profesionales de danzas, músicos, sonidistas, fotógrafos, camarógrafos, iluminadores, productores, guionistas, vestuaristas, comunicadores, asistentes de todos los roles y a su vez, todos lo que eso moviliza: servicio de taxis, transporte público, contaduría, legales, hospedajes, catering, servicios técnicos y un sinfín de actividades más a las cuales se debe recurrir y movilizó y espero que siga movilizando la industria audiovisual aquí, en nuestro territorio".
Parte de su labor estuvo durante la instancia de producción, desde el cual, en jornadas extendidas y de refuerzo, tuvo que ayudar a resolver cuestiones en la dinámica de rodaje, para avanzar con la filmación. "Hubo días intensos y se ha sumado la humedad y el calor tucumano típico de los meses en los que se grabó. Estuvimos cuidados siempre aún más en la gran cantidad de tomas en exteriores y que conllevó jornadas completas".
Como ya de destacó párrafos previos este proyecto involucró a un 70% de personal tucumano. Leandro acota que en esta Industria no es solo gente de capital. "Muchos somos de otros departamentos: Cineastas de Aguilares, Fotógrafas de Chicligasta o en mi caso, ser de Monteros", lo que permite dimensionar la variedad, diversidad y riqueza que hay en los puntos de vista de quienes están también en detrás de cámara y son parte del mercado audiovisual tucumano.
Con esta experiencia, Leandro suma en su CV un nuevo conocimiento práctico y real que podrá a su vez volcar en nuevos proyectos audiovisuales y aquí abrimos una nueva puerta: ¿se debe preparar Monteros para ser centro de una nueva propuesta entre cámaras, claquetas y reflectores? Leandro sonríe, y las expectativas en la Rosa de Abolengo comienzan a crecer. Porque sabe que hay un rum rum que será dificil apagar.











