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6 Sep 2023

Los cambios que trajo el fenómeno de El Niño

Su impacto en el clima es de escala global y varían según la región del planeta y la época del año en que se presente.

Ya llegó El Niño, anunció el Servicio Meteorológico Nacional de la Argentina. Se trata de un evento global, con repercusiones en diferentes lugares del planeta. En ese sentido, se detectó que aumentaron las temperaturas en la parte central y oriental del Océano Pacífico ecuatorial, y luego hubo cambios en la atmósfera.

Como se trata de un fenómeno complejo, su nombre para la meteorología es El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y puede implicar que se produzca un aumento de las lluvias y tormentas en algunas zonas del sur de Sudamérica, especialmente en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.

De acuerdo con el informe del SMN, " estamos en condiciones de El Niño, ya que en las últimas semanas la temperatura del océano Pacífico se mantuvo por encima de la temperatura umbral para este fenómeno y la atmósfera comenzó a responder a ese calentamiento”.

Se trata de un fenómeno climático natural que tiene una recurrencia de entre 2 y 7 años. Su impacto en el clima es de escala global y varían según la región del planeta y la época del año en que se presente.

"Las anomalías de temperatura del agua del mar en el océano Pacífico ecuatorial son consistentes con una fase Niño. Se observó un debilitamiento de los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial desde mediados de julio, lo cual indicaría que la atmósfera comenzó a acoplarse al océano. El Índice de Oscilación del Sur mantuvo valores negativos, característico de una fase cálida”, detalló el informe.

En cuanto al trimestre que va desde septiembre, octubre y noviembre de 2023, los pronósticos indican que hay 99% de probabilidad de que las condiciones de El Niño se mantengan.

En general, en las primaveras bajo la influencia de El Niño suele aumentar la frecuencia y la intensidad de las lluvias en gran parte del centro-este y norte argentino, especialmente en las provincias de Misiones, Corrientes y norte de Santa Fe.

Esas provincias son las que tienen una mayor vinculación con el fenómeno de El Niño. De hecho, de acuerdo a los datos históricos, de las 10 primaveras más lluviosas en esa región, 7 fueron en años con presencia de este fenómeno.

"Esas estadísticas demuestran las implicancias que tiene el ENOS en las precipitaciones de la región, que generalmente se traduce en temporadas donde sube el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos, tormentas intensas, entre otros impactos”, advirtió el organismo público.

También hay que destacar que las primaveras con El Niño suelen ser más lluviosas en la provincia de Buenos Aires, sur del Litoral y el noroeste de Patagonia.

En otras regiones de Argentina, el fenómeno también trae consecuencias. Un panorama completamente opuesto al anterior se observa en el oeste de la Pampa Húmeda, donde en las primaveras con El Niño predominan lluvias inferiores a las normales.

Frente a la posibilidad de que ocurran inundaciones, Miguel Martin, ex coordinador de la Red Científico Tecnológica para la Gestión del Riesgo de Desastres (Red GIRCYT), analizó -al ser consultado por Infobae recientemente- que cada comunidad debería considerar que los desastres no son naturales.

Si se tiene en cuenta que hay personas expuestas a riesgos potenciales de un desastre, el enfoque es diferente, ya que favorece que se trabaje más en prevención del riesgo local.

Desde 2014 están en vigencia diferentes protocolos de gestión de información que especifican los pasos que deben seguir las diferentes instituciones públicas para la preparación para las emergencias como una inundación.

El impacto que puede tener El Niño preocupa a las autoridades sanitarias de las Américas desde hace unos meses. Fueron convocadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para una reunión virtual en la que se alentó a que el sector de la salud se prepare para responder mejor al impacto que podría tener El Niño.

En los últimos 15 años, los huracanes, las tormentas, las inundaciones y los desplazamientos del terreno han generado más del 57% de las emergencias ocurridas en las Américas; y afectaron a más de 175 millones de personas, según datos del Centro de Investigación sobre la Epidemiología de los Desastres.

“El fenómeno de El Niño y la temporada de huracanes son un llamado para revisar dónde estamos como sector salud, cuáles son los escenarios posibles ante el riesgo de lluvias intensas y huracanes, y planificar las medidas a tomar”, consideró Leonardo Hernández, jefe de la Unidad de Operaciones de Emergencias de la OPS.

Durante la reunión se instó a las autoridades a actualizar y revisar los planes de contingencia hospitalarios y de la red de servicios salud, evacuar centros de salud que pudieran sufrir daños estructurales, asegurar la compra y ubicación estratégica de suministros médicos esenciales, redistribuir personal de salud para hacer frente a un incremento repentino de la demanda de atención, y preparar materiales de comunicación para la prevención de riesgos en salud de la población.

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