lunes 21 de septiembre de 2026
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11 Ago 2026 🔥 tendencia

Melani Pedraza, la monteriza que llegó al segundo puesto nacional de Fundación YPF: “Uno puede soñar un poquito más”

Estudiante de Ingeniería Electrónica de la UTN Anexo Concepción, Melani Pedraza fue parte de uno de los 56 equipos que participaron del Ideatón de Fundación YPF y alcanzó el segundo puesto a nivel nacional. Es la única becaria representante del sur tucumano entre los siete estudiantes de la provincia.

Hay historias que empiezan mucho antes de recibir un premio. La de Melani Pedraza comenzó en Monteros, continuó en una escuela técnica y hoy la encuentra cursando entre cuarto y quinto año de Ingeniería Electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional, en el Anexo Concepción. En el camino, la joven monteriza consiguió una beca de Fundación YPF, participó de un desafío nacional de innovación y terminó alcanzando el segundo puesto entre los equipos de todo el país.

Melani es una de las siete becarias de Fundación YPF en Tucumán y la única representante del sur de la provincia. El programa está destinado a estudiantes universitarios de carreras estratégicas y fue el punto de partida para que pudiera participar del Ideatón, una propuesta que plantea a los becarios diferentes problemáticas vinculadas con la industria energética.

Este año, el desafío correspondió al área de Upstream, vinculada a la etapa de exploración y producción de hidrocarburos. Entre las problemáticas planteadas apareció la denominada “Ruta de la Arena”, un proceso que, detrás de un nombre que puede parecer sencillo, involucra una compleja operación logística.

Para explicar el proyecto, Melani parte desde el propio proceso de extracción del petróleo. Existen distintas formas de llevar adelante la extracción y, en el caso sobre el que trabajó su equipo compuesto por Agustina Tassara (licenciatura en geofísica en la universidad de usuahia), Abigail Brito (ingeniería en en geodesia y geofísica en la nacional de Tucumán) y Matías Vitle (ingeniería eléctrica en la universidad de San Juan ), se abordó la denominada surgencia no natural. Allí se realizan microfracturas sobre las rocas y se utiliza arena para mantener estimuladas esas fracturas y permitir que el petróleo pueda salir.

El volumen de arena utilizado en este proceso es enorme. En cada etapa de fractura se emplean miles de toneladas, lo que genera una operación logística de grandes dimensiones. YPF cuenta con una cantera ubicada en lo que Melani describe como el brazo de un río abandonado en Entre Ríos, desde donde se obtiene la arena utilizada en el proceso. El problema es que la operación de los pozos se desarrolla en Añelo, en la provincia de Neuquén. Entre ambos puntos existe una distancia de más de 1.300 kilómetros.

Ese extenso recorrido es el que da origen al nombre “Ruta de la Arena” y, al mismo tiempo, concentra parte de los problemas que el equipo buscó analizar y optimizar. El tiempo de traslado, el pesaje y la logística son algunos de los aspectos que forman parte de una operación que implica transportar miles de toneladas de arena durante cientos de kilómetros. A partir de esa problemática, Melani y sus compañeros comenzaron a trabajar en una propuesta que debía contemplar no solamente el aspecto técnico, sino también el modelo económico y las posibilidades de aplicación dentro de la industria.

Fueron 56 los grupos conformados entre los becarios de todo el país. El trabajo se desarrolló de manera online y cada equipo tuvo que presentar un video y un abstract en el que explicaba su propuesta y los principales aspectos del proyecto.

El equipo de Melani logró convertirse en finalista del área de Upstream. Ese resultado los llevó a Buenos Aires para participar del encuentro anual de becarios de Fundación YPF, donde tuvieron la posibilidad de presentar su proyecto frente a referentes de la industria y del ámbito académico.

La exposición final tuvo lugar en el Teatro Colón. Allí estuvieron presentes directivos y referentes de YPF, además de autoridades universitarias, entre ellas decanos de universidades como la UBA y la Universidad Nacional de Córdoba. El jurado estuvo integrado por diez personas. Los cinco equipos finalistas de cada área presentaron sus proyectos y luego se realizó una votación mediante códigos QR para definir los mejores trabajos. El proyecto del que formó parte Melani obtuvo el segundo puesto nacional.

Pero para Melani, el logro tiene un significado que va mucho más allá del resultado de una competencia. Su recorrido académico comenzó en una escuela Técnica de Monteros, donde encontró a los docentes que terminarían siendo fundamentales para definir su camino profesional. “Yo cursé en la escuela técnica y gran parte de donde estoy hoy es gracias a eso”, explicó. La joven recordó que fueron sus profesores quienes se convirtieron en sus principales referentes al momento de elegir una carrera y una universidad.

En su familia no había antecedentes universitarios. Sus padres no realizaron estudios universitarios y su papá tampoco pudo terminar la escuela secundaria. Por eso, la orientación que recibió durante su paso por la escuela técnica tuvo para ella un valor especial. “Mis referentes a la hora de elegir mi universidad fueron mis profesores”, contó.

A esa formación se sumó una historia personal marcada por el esfuerzo. Melani combina el estudio y el trabajo desde los 15 años. Actualmente continúa trabajando por una necesidad económica, aunque ese empleo no está relacionado con la industria en la que busca desarrollarse profesionalmente. Por eso, mientras avanza en su carrera de Ingeniería Electrónica, también mantiene abierta la búsqueda de una oportunidad laboral que le permita ingresar al ámbito de la industria y aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación.

Su objetivo también es que su experiencia pueda servir para visibilizar las oportunidades que existen para los jóvenes del interior que estudian carreras universitarias.

Melani considera que en ciudades como Monteros, Concepción y Famaillá muchas veces existen oportunidades que no llegan a conocerse o que parecen demasiado lejanas para quienes comienzan una carrera. Por eso entiende que contar su experiencia también puede ayudar a que otros estudiantes se animen a buscar esos caminos. “Me parece muy importante visibilizarlo porque siento que en Monteros, en Famaillá, en Concepción, en el sur de la provincia, no hay mucho apoyo o muchas posibilidades, o capaz no se dan a conocer las posibilidades para los jóvenes estudiantes”, sostuvo.

La joven monteriza también habla desde su propia experiencia familiar. Hija de un trabajador de un ingenio y de una madre ama de casa, entiende que estudiar, trabajar y buscar nuevas oportunidades requiere esfuerzo, pero también considera que ese esfuerzo puede abrir puertas que inicialmente parecen inaccesibles. “Vale la pena hacer el esfuerzo y no solo conformarse con poco. Vale la pena hacer el esfuerzo y te lo digo viniendo de padres trabajadores”, afirmó.

Para Pedraza, la posibilidad de participar de un proyecto de estas características también modificó su propia perspectiva sobre el futuro. Haber llegado hasta una final nacional, presentar su trabajo en el Teatro Colón y compartir la experiencia con referentes de la industria le permitió comprobar que existen posibilidades más allá de los límites geográficos de su lugar de origen. “Empezar a abrirse puertas de esta manera te abre también un poco los ojos y decís: ‘Ah, hay más, uno puede soñar un poquito más’”, reflexionó.

Hoy, el segundo puesto nacional conseguido junto a su equipo es un reconocimiento a un proyecto concreto, pero también representa un nuevo punto de partida para Melani Pedraza. La joven de Monteros continúa estudiando Ingeniería Electrónica, mantiene su trabajo y busca dar el próximo paso hacia una oportunidad dentro de la industria.

Su historia tiene además un mensaje que excede el resultado obtenido en el Ideatón: una estudiante formada en una escuela técnica del interior tucumano, hija de trabajadores y sin antecedentes universitarios en su familia, pudo llegar hasta una instancia nacional, presentar un proyecto técnico ante referentes de la industria y las universidades más importantes del país y terminar en el segundo lugar.

Desde Monteros, Melani Pedraza sigue construyendo ese camino. Con la ingeniería como horizonte, la experiencia de Fundación YPF como una puerta que ya se abrió y una búsqueda laboral que continúa, la joven apuesta a que su historia también sirva para que otros estudiantes del sur tucumano conozcan las oportunidades que existen y se animen a ir por ellas.

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