La inflación de abril fue del 2.8% y hay un nuevo escenario de expectativas
Con un 2,8% mensual, el dato del INDEC es el primero tras la eliminación del cepo y la unificación cambiaria. El Gobierno celebra la desaceleración, pero la economía real sigue en pausa.
La inflación de abril fue del 2,8% según el INDEC, y acumuló un 47,3% interanual, el registro más bajo en cuatro años. El dato cobra especial relevancia al tratarse del primer índice tras la eliminación del cepo cambiario, la liberalización del tipo de cambio y la aplicación del nuevo régimen de bandas que permite fluctuaciones entre los $1.000 y $1.400 por dólar. Desde el Gobierno nacional destacan el descenso como un síntoma de éxito del plan económico, mientras que el mercado y la calle leen los datos con mayor cautela.
La categoría Alimentos y Bebidas no alcohólicas, termómetro principal del bolsillo popular, subió un 2,9%, impulsada por carnes, lácteos, panificados y cereales. Aunque se mantuvo por debajo del promedio general, sigue marcando el pulso de los hogares más vulnerables. En tanto, Restaurantes y hoteles (4,1%) y Prendas de vestir y calzado (3,8%) encabezaron las divisiones con mayores aumentos.
¿Un nuevo ciclo?
Con este dato, abril se convierte en el duodécimo mes consecutivo de desaceleración interanual, algo que desde el Ministerio de Economía celebraron como un avance firme hacia la estabilización. En palabras oficiales, “la combinación de superávit fiscal, cantidad de dinero fija y tipo de cambio libre profundizarán el proceso de desinflación”.
El mensaje, sin embargo, encuentra matices en la economía real: el consumo privado continúa desplomado, la actividad industrial sufre caídas intermensuales y la pobreza afecta a más del 40% de la población. La baja inflación, entonces, se da más por “efecto recesión” que por una normalización genuina de precios.
Además, la inflación núcleo, que excluye estacionales y regulados, se mantuvo en 3,2%, igual que en marzo, lo que sugiere que el proceso de desinflación no es aún uniforme ni completamente consolidado.
Milei y la narrativa del orden
Tras la unificación cambiaria, el presidente Javier Milei fue categórico: “ni el tipo de cambio ni los precios reaccionaron de manera drástica”. La frase, lanzada en el Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, buscó transmitir calma ante una sociedad aún en estado de alerta. Más allá del dato puntual, el Gobierno se aferra a la narrativa del orden: baja del gasto, dólar controlado, inflación a la baja y confianza en el largo plazo.
Pero esa apuesta tiene costos: ajuste, caída del consumo, parálisis en la obra pública y una economía detenida. Por eso, el 2,8% de abril es apenas una página en un libro aún en proceso de escritura.
¿Y ahora?
El interrogante que sobrevuela es si este proceso puede sostenerse sin un rebote inflacionario cuando se reactiven tarifas, salarios y el crédito. La baja en la inflación puede ser vista como un piso, pero no como un triunfo definitivo.
En definitiva, el Gobierno celebra un número que da aire, pero la economía no se estabiliza solo con estadísticas. La calle todavía no aplaude.











