lunes 17 de junio de 2024
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13 May 2024 🔥 tendencia

Descubren un grupo de Telegram integrado por 6 mil tucumanos que se ofrecen servicios y contenidos sexuales

Una joven víctima de abuso sexual, fue quien descubrió el grupo en la red social de mensajería.

Una joven tucumana que tuvo una relación fugaz con un policía y luego de unos años volvió a encontrarse con él y accedió a que salieran como amigos, nunca se imaginó que ese encuentro abriría las puertas de un calvario y, mucho menos, que encontraría las fuerzas y los recursos para revelar un oscuro submundo de tráfico sexual y abuso de menores, enterrado en los sótanos más sórdidos de las redes sociales tucumanas.

Todo comenzó porque la joven, al rechazar la posibilidad de retomar la relación, fue abusada por el policía, quien luego de consumar el ataque que ella no se atrevió a denunciar, incluyó sus datos en un grupo de Telegram, presentándola como una prostituta.

En medio del dolor que afrontaba por la traumática situación de la que fue víctima, la mujer comenzó a recibir consultas sobre el costo de los servicios que prestaba, todo originado en la publicación que había hecho su abusador en la red a la que, tomando coraje, decidió asomarse para conocer más.

La denunciante, desesperada por lo que estaba viviendo, se propuso averiguar lo que estaba pasando. “A un joven que me mandó un mensaje comencé a preguntarle cómo había conseguido mis datos personales. Ahí me dijo que aparecía en un grupo que se llama Contenidos Tucumán y que me explicó de qué se trataba. Por último, me comentó cómo debía hacer para entrar”, contó.
Sobreponiéndose a todos los miedos logró que la aceptaran y así descubrió espantada cómo habían llegado sus datos a ese oscuro submundo. “El policía que me atacó los había publicado. Ahí me di cuenta de que se había tratado de una venganza porque no había aceptado estar con él. Me quería morir porque descubrí que ese grupo tenía unos 6.000 integrantes”, recordó todavía asombrada.

A partir de ese momento, comenzó con otro calvario, al decidir que debía denunciar lo que había sufrido y el descubrimiento que acarreó ese suceso. “Fui a la seccional 1ª y me costó un montón que me tomaran la denuncia. No entendían lo que les estaba contando y sentí que desconfiaban de mis palabras porque estaba acusando a un compañero de ellos”, narró.

“Luego, me enteré de que habían presentado el caso como calumnias e injurias en la Unidad Fiscal de Decisión Temprana. La terminaron archivando porque me dijeron que no había ilícito”, explicó.

Una noche, en medio de una crisis, llamó a la línea de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia. “Estuve desde las 22 hasta las 2 de la mañana hablando en esa línea. Fue allí que me sugirieron que había sido víctima de un abuso sexual, que ese joven se había aprovechado de mi vulnerabilidad. También me recomendaron que recibiera tratamiento psicológico y me asesoraron sobre cómo debería hacer una nueva denuncia, porque había sido víctima de un hecho más grave de lo que creía”, detalló.

Y. volvió a presentarse en el Ministerio Público. Hizo una nueva denuncia, pero en este caso, por abuso sexual. El expediente quedó en la Unidad Fiscal de Integridad Sexual III que conducía Eugenia María Posse. Sin embargo, luego de la reestructuración que hubo, pudo saber que terminó en otra fiscalía. “Me dijeron que espere unos días porque la causa no había llegado a sus manos. Quiero que me escuchen, que sepan que lo que está pasando es muy grave. Soy una víctima, pero descubrí que puede haber muchas más”, explicó la joven, que ya designó a Patricio Char como su abogado.

La joven se volvió una experta investigadora para descubrir lo que sucedía en ese grupo de Telegram llamado Contenido Tucumán. 

“Cuando empecé a leer me descompuse. Me hice pasar por alguien interesado para buscar datos. Así pude recabar mucha información que puse a disposición de las autoridades para que actúen lo más rápido posible”, destacó.
Los datos que reunió son sorprendentes y para muchos, totalmente desconocidos. En especial para los investigadores formales. “Tienen todo bien estructurado. Por ejemplo, el grupo está dividido por los departamentos de la provincia. Hay secciones para la Capital, Cruz Alta, Chicligasta… Es como la división que hacen para las elecciones. Así es mucho más fácil el acceso a la información de las personas que buscan contenidos”, describió.

“Estas personas también tienen un servicio diferenciado. Es como si tuvieran un pack clásico que tiene un valor. Pero para acceder a contenidos exclusivos, deben pagar más dinero, y hasta cobraban en dólares”, resumió aún asombrada. 

“Se puede ver de todo, pero de todo. Desde videos subidos de tono hasta imágenes de menores desnudas. Es realmente asqueroso”, describió espantada por la puerta que abrió para tratar de recuperar su vida, sin saber lo que hallaría allí.

Al descubrir que había quedado en medio de ese infierno, decidió avanzar. “Indagando y observando logré identificar al responsable o al moderador del grupo. Le escribí por privado y le pedí que borrara toda la información que habían subido de mí o que lo denunciaría". 

"Él, de alguna manera, se disculpó porque no sabía esa parte de la historia y eliminó todos los datos con los que se me identificaba -sostuvo-. Fue algo muy extraño y por eso me atreví a hacer todo esto, para que las autoridades hagan algo”, concluyó la valiente joven, que dejó en manos de la justicia el avance de una causa cuyas derivaciones aún no pueden siquiera vislumbrarse. (Contexto)

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