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4 Ago 2023

Lactancia, mitos, experiencias y trabajo: Mamás monterizas y primerizas cuentan sus historias

MONTERIZOS habló con Luz del Milagro Zárate, mamá de Albita de un mes y con Adriana Solorzano, mamá de Patricio de un año. Ellas compartieron sus experiencias que incluyen expectativas, deseos, la realidad, los mitos mezclados con normativas sociales y lo que resolvieron hacer.

En la Semana de la Lactancia Materna, el lema de este año apunta a visibilizar la práctica de la lactancia y la combinación con el trabajo: el desafío de lo cotidiano, el inicio de una mamá primeriza, los mitos, las experiencias que son únicas e irrepetibles.

Lo dicen todos los pediatras: nada mejor que la leche de mamá para su bebé. Pero ¿Cómo se combina la actividad diaria con la alimentación de un bebé? ¿Cómo hacen las monterizas que estudian y/o trabajan y tienen que dar teta?

MONTERIZOS habló con Luz del Milagro Zárate, mamá de Albita de un mes y con Adriana Solorzano, mamá de Patricio de un año. Ellas compartieron sus experiencias que incluyen expectativas, deseos, la realidad, los mitos mezclados con normativas sociales y lo que resolvieron hacer.

Milagros cuenta que recurre a ambos métodos: teta y fórmula, aunque en sus deseos está la lactancia exclusiva. Lo que le pasó a ella, es lo que les ocurre a millones de mujeres "no me salía mucha leche al principio y sentía que la bebé quedaba con hambre y por eso consultando con el pediatra me dijeron que le podía dar en el día dos o tres mamaderitas con fórmula, alternando y siempre primero dándole la teta y luego la fórmula".

La estrategia vienen funcionando. Pero Milagros, quién es maestra y profe de Educación Especial, también piensa en su futuro laboral "cuando tenga que volver a trabajar, servirá que la bebé agarre la mamadera. Pero por lo pronto priorizando la teta".

Al rememorar los primeros días de lactancia, la mamá primeriza cuenta "La bebé me agarró desde el principio la teta, se prendió bien me la pusieron en el pecho así que eso no me costó, sí costaba que me salga la leche".

Si bien, los pediatras explican que el calostro, ese primer líquido como aguado que sale en las primeras horas y/o días del recién nacido, es puro alimento y suficiente para el estómago de un bebé en sus primeras horas de vida, la verdad es que el llanto no para y se suele asociar a que "quedó con hambre", la desesperación en las mamás comienza y se suma la advertencia de los demás, que miles de veces hacen sentir culpable a una mamá primeriza. El caos ha comenzado.

Por su parte, Adriana, quién es monteriza, pero actualmente vive en Concepción, es licenciada en Higiene y Seguridad y trabaja en Gasnor, recuerda sus primeros días con la mezcla de lo que anhelaba que ocurriera y lo que terminó pasando, que a la larga comprendió que era lo mejor para su bebé:

"Podría decir que soy una persona un poco estructurada y durante el embarazo, particularmente en los últimos meses, se intensificó la idea o el plan de la lactancia materna exclusiva. Tenía pensado hasta como armaría el banco de leche para cuando toque volver a trabajar. Con la llegada de Patricio y teniendo él un día de vida todo eso cambio: el primer día agarró la teta y yo chocha, porque no me había costado nada, al día siguiente mí bebé agarraba la teta pero no salía nada, estuvo todo un día así y sin comer, comenzando a ponerse amarillito (la famosa bilirrubina) urgente consultamos a su pediatra y nos dijo no se estaba alimentando. 'Hay que complementar' me dijeron; obviamente todo mí plan se vino abajo y todo eso de 'no le des mamadera' que aprendí en el curso preparto se fue a la basura (primero la salud de mi hijo)".

Adriana y su pequeño Pato

"Sabemos que la lactancia materna exclusiva es lo mejor, por todo los beneficios que trae para bebé y el contacto con su mamá. Pero en nuestro caso, no podía dejar que se enferme por esa idea de 'solo teta'. Comencé a complementar, la rutina era teta media hora antes de la mamadera, que a veces se extendía. En una semana más o menos comencé a notar que tenía leche pero continué con toda esa rutina. Tengo que confesar que esos días fueron llorar a escondidas, porque al tener poco y nada de leche, el bebe se cansaba rápido de succionar y me soltaba y por supuesto mí frustración me ganaba la partida, pero era un relojito de día y de noche: cada dos horas y media o cuando el tenía hambre le daba la teta y luego mamadera".

Entender: lo qué el bebé quiere, está bien

Mili, quién está en el aprendizaje con su bebé en el primer mes de vida, indica "creo que le daré teta hasta el año más o menos", pero luego aclara "bue... si ella quiere un tiempito más se la daré🙈".

Adri también sostiene "La total de teta es súper importante. Pero también ayuda que se hable de cuando se intenta, pero no sé puede. Deconstruir la idea de 'tiene que tomar solo teta' y el bombardeo de cosas que nos llega a veces de que es un delito si el bebé no toma teta pesa mucho. La realidad es que si es muy importante y es a lo que aspiramos todas como mamás, pero que decide y nos marca el ritmo es el bebé, no todos son iguales y tenemos que respetar la decisión de ellos desde pequeños, de eso también se trata la crianza respetuosa".

Miradas y mitos

En España la organización sin ánimo de lucro teta & teta ha puesto en marcha en este 2023 una impactante acción en exterior para pedir una ley que reconozca el derecho a la lactancia natural en espacios públicos: se trata de escultura hiperrealista de un bebé, situada en la Plaza del Museo Reina Sofía de Madrid, llorará sin parar, 24/7, hasta conseguir la ley que regule el derecho a la lactancia natural en espacios públicos a nivel estatal. Esta regulación protegería no solo los derechos del bebé, también la libertad de las madres. La iniciativa “Quien no llora no mama” permite no solo a las madres, si no a la sociedad en general solicitar esta ley a través de la web quiennolloranomama.org.

Distintas campañas se han desarrollado a largo de los años en todo el mundo y Monteros no estuvo exenta. Si bien, se acepta la lactancia a libre demanda, eso puede significar que un bebé pida teta en plena vía pública. Las miradas indiscretas de sorpresa, enojo o incluso morbosidad llegan a ser detectadas por las mamás, que llegan a encontrarse en situaciones de zozobra o directamente de total indiferencia. Al respecto Milagros indica "No me costó darle en público, no me da vergüenza para nada, no me molesta que me miren, y si mi bebé tienen hambre le daré la teta en el lugar que esté" expresa de forma rotunda.

Las mamás tienen que remar con la opinión de la sociedad en cómo y en dónde y sumado a eso con miles de creencias, que en la práctica advierten que son puro mitos.

Milagros y Mariano junto a su pequeña Alba.

"Lo que siempre me dijeron es que tengo que tomar mucho mate cocido para que tenga mucha leche, me la paso a mate cocido y aún no tengo mucha leche" dice entre risas Milagro, quién insistirá un tiempo más.

Bajo todos los mandatos sociales y cargas que se le atribuyen a la mujer en su rol de madre, muchas se sienten "malas madres". Cuando Patricio cumplió los 5 meses de vida, su mamá Adriana, comenzó a notar que agarraba menos la teta. "Le ofrecía y a veces no quería. Ya estábamos en época de calorcito, noté que no le gustaba estar tan pegote, el calor que sentía no lo tenía cómodo y un día de la nada no quiso agarrar más teta. Estuve una semana llorando diciéndole a mi pareja soy una mala madre, mí hijo no quiere teta. Me sentía fatal y los comentarios de la gente que siempre están, uno de los tantos fue 'pero mirá lo bueno, es un bebé independiente y vas a tener más libertad'. Yo no quería libertad, quería que mí bebé tome la teta y tenga el contacto con su mamá".

A los días tocaba consulta pediátrica y "el doctor me dice 'no te preocupes, lo importante son los 6 primeros meses. Tené en cuenta que ya comenzará con alimentación complementaria'. Mí respuesta automática fue 'no llego a los 6 meses'. Me miró y solo dijo: 'él (Patricio) no está mal alimentado y no pasa nada con que te deje un poco antes'".

La importancia de la empatía, antes que la crítica, el valor de informarse, antes que hundirse en el mar de mitos sociales, significa para muchas más aprender mes a mes con la carga de culpas o liberarse de ellas.

Lactancia y trabajo

Como todos los años, del 1 al 7 de agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la OMS ha publicado “Amamantar es más fácil cuando el lugar de trabajo ofrece apoyo para la lactancia o para la extracción de la leche”.

Desde la Administración Pública Nacional y con el fin de apoyar a la trabajadora en su período de lactancia, y para promover los espacios de lactancia, se incluyó en el Acta de la Comisión Negociadora del CCTG, de fecha 16 de diciembre de 2020, como inciso n) del art. 33 del CCTG el siguiente texto: “Garantizar a las trabajadoras madres en periodo de lactancia la disponibilidad de espacios de extracción y conservación de leche materna contribuyendo su incorporación al trabajo luego de su licencia por maternidad “. En el mismo sentido, se incorporó en el artículo 34 el siguiente texto: “Personal Permanente. El personal permanente tendrá, conforme al régimen laboral que lo encuadre, los siguientes derechos: …p) Derecho a disponer en el ámbito laboral de un espacio privado, cómodo y exclusivo para trabajadoras madres en período de lactancia con el objeto de contribuir y facilitar la voluntad de las mismas de reincorporarse al trabajo”.

En ese marco y sabiendo la importancia de que la trabajadora se sienta acompañada para hacer posible la lactancia, desde la Comisión de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (CyMAT), recuerda que es fundamental que la mamá que se reincorpore a su trabajo luego de la licencia por maternidad tenga acceso a un espacio amigo de la lactancia.

Milagros y a Adriana hablaron con MONTERIZOS también sobre sus situaciones. Ambas trabajan, pero sus experiencias fueron diferentes:

"En estos momentos estoy de licencia" detalla Milagros. "Para el año regreso al trabajo y ahí me quiero ver, cómo haré con la lactancia; aún no lo pensé, pero tendría que empezar a ver opciones 😔. Seguramente me tendré que sacar leche y dejarle para la bebé, el tiempo que me ausente y bien regrese darle su tetita 😅".

Adriana, si bien contó con la posibilidad de licencia, fue de tres meses y tuvo que volver. "Pasaron los días y llegamos al final de la licencia. Tuve dos meses con la rutina de combinar mí leche con fórmula. Pero con el trabajo se modificó todo. Mí trabajo es de horario corrido, ingreso 7:30 y la salida es a las 15:45. Tenía una hora de lactancia la cual logré acomodar para entrar una hora más tarde. Pero como no tenía mucha producción de leche lo del banco de leche nunca se dio, a pesar de todos los consejos que tuve: 'tomá más agua', 'tomá agua o mate mientras él esté en la teta'; a mi no me sirvió nada de eso. Pato tomaba teta en dormido, antes que me tocara ir a trabajar y se mantenía con fórmula hasta que mami regresaba a casa para volver a tomar nuevamente. Ya no había rutina reloj con la teta, trataba de ofrecerle lo que más podía, pero él agarraba cuando tenía ganas mientras estábamos juntos. De nuevo la frustración al deseo que toda mujer tiene de dar la teta a su peque. Me consolaba el 'por lo menos agarra cuando tiene ganas', hasta que dejó".

Hacer lo que se pueda con todo el amor

Albita y Pato tienen a sus mamás y un entorno que acobijan, que tanto para la salud física y su desarrollo mental, son primordiales. Amor, amor, amor, ambientes con mucho amor y cuidados a sus necesidades harán que crezcan sanos física y mentalmente.

Si se tiene la posibilidad de dar la teta, a darle para adelante. Milagros piensa ahora que "amamantar, a parte de ser la leche materna lo mejor para el bebé para su crecimiento, es un lazo especial de amor de madre e hijo, un momento de conexión de miradas, se disfruta tanto ver la carita de tu bebé mirándote mientras toma su teta. Puro Amor💕😍".

Por última, Adri confiesa "Mi experiencia fue corta y con altibajos, pero sí puedo decir que fue hermoso mientras duró y el que se haya acabado no fue el fin del mundo tampoco. Acepté que mí bebe tiene sus tiempos y el contacto con mí bebé sigue igual con otras experiencias del día a día. Tomo lo vivido como aprendizaje por si volviera a pasar por lo mismo, lo comparto como experiencia para aquellas que por ahí están pasando por una situación similar y les digo: ¡ánimo! no somos malas madres porque nuestros hijos no quieran teta. Sí intentaste y no bajaste los brazos, hayas tenido o no buen resultado, te felicito, tú bebé tiene una gran mamá".

Estas mamás hicieron y hacen lo que pueden y como les sale, con todo el amor que tienen para dar a sus peques. Lejos están de querer ser ejemplos tajantes de experiencias para otras mamás monterizas, pero sí esperan que si sus historias ayudan, sea para aliviar a las mamás primerizas en caos.

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