28 Feb 2022 - 9:49

Santa Lucía: Los investigadores creen que los crímenes fueron planificados con bastante tiempo

Con dos allanamientos que se realizaron en las últimas horas, la Justicia intenta esclarecer el doble homicidio que se registró en Santa Lucía. Según confiaron fuentes judiciales, personal de la Brigada de Investigaciones Sur se presentó en la casa de la esposa y madre de las víctimas y en la vivienda de otro hombre con el que la mujer al menos mantiene una relación de amistad. Pero también, en medio de la pesquisa, surge otro nombre: Jorge Alejandro “Pelaín” Nasif, el hombre que fue asaltado hace una semana en su casa de Famaillá por una banda integrada por policías.

El jueves por la noche, en un descampado ubicado a unos 300 metros de la ruta 307, Luis “Chano” de la Vega (de 52 años) fue encontrado sin vida e incinerado en el interior de una camioneta utilitaria. Los familiares dijeron que lo habían visto por última vez antes de que partiera a Catamarca a comprar maíz. También informaron que momentos antes de salir, había discutido con su hijo Walter (25), aunque no precisaron los motivos. Cuando la Policía fue a buscarlo para que aclarara su situación, un hermano denunció su desaparición. Su cadáver fue hallado el sábado a 100 metros donde estaba su padre, en un lugar que ya había sido rastrillado por sus familiares, policías y peritos del Equipo Científico de Investigación Fiscal (ECIF).

Los agentes consideran que están ante un doble crimen mafioso. Y creen que podría haber sido cometido por dos o más sicarios que planificaron sus muertes con bastante tiempo. Según fuentes judiciales, “Chano” recibió dos disparos que le provocaron la muerte y después quemaron su cuerpo. A Walter le dispararon primero en el pecho y después lo ejecutaron de un disparo en la nuca. No se determinó aún, o al menos no se informó si ambos fueron asesinados ese mismo jueves. Este es un punto importante en la investigación porque confirmaría si el cadáver del más joven fue arrojado en ese lugar después de que los policías y peritos se retiraran, tal como se sospecha. Lo que no quedan dudas es que los responsables de sus muertes son sicarios.

“Chano” de la Vega, según los policías, no es un desconocido en el sur de la ciudad. Fue detenido varias veces por delitos contra la propiedad. Sin embargo, habría sido “pirata del asfalto”. Se lo indica como uno de los “socios” de Roberto “Chichi” López, uno de los asaltantes más reconocidos que tuvo la provincia y que falleció hace varios años.

En su edición del 17 de febrero de 2006, días después de que López fuera enviado al penal por las 23 causas que tenía en su contra, LA GACETA daba cuenta de cómo era su banda, que asaltó a camioneros a lo largo y ancho de Tucumán y en otras provincias de la región. Informaba que también habían sido detenidos Juan Roberto “Gordo” Cobos y “Pelaín” Nasif, el hombre que sufrió el asalto por parte de la banda de los policías hace una semana. Pero hasta aquí, no tiene ninguna vinculación con el doble crimen.

Nuestro diario también reflejaba que otro de los integrantes del grupo era Alberto “Pelusa” Tolosa, el acusado del crimen del remisero Luis Cisterna que huyó de Villa Urquiza. Mientras estaba prófugo se afincó en Las Mesadas, Santa Lucía, un lugar cercano a donde se registró el doble homicidio. Dijo además que en ese lugar se dedicó a la agricultura, pero en realidad después fue acusado de haber participado en varios asaltos. En uno de ellos, el propietario de un drugstore de Bella Vista se resistió al ataque y mató de un balazo a un hijo de López, que nunca le perdonó que lo haya dejado abandonado a su suerte.

“Chano” de la Vega perdió una pierna en un accidente registrado hace varios años. En junio pasado, fue detenido junto a su hijo y otra persona cuando lo descubrieron transitando en una camioneta -sería la misma donde aparecía quemado- con elementos para cometer robos y cartuchos. Las armas que tenían las habrían arrojado, pero una de ellas fue recuperada por los efectivos de la Brigada de Investigaciones Sur. Por su problema físico, la justicia le otorgó el arresto domiciliario y luego lo sobreseyeron a él y a su hijo Walter porque Alejandro Cuenca los desvinculó al afirmar que el arma era suya. El viernes, el confeso autor de portar armas de tenencia de guerra, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal se llevaron una sorpresa en la audiencia en contra del mayor de los De la Vega. Pese a que policías en actividad y los retirados les habían adelantado que el hombre tenía numerosas causas pendientes, en el sistema judicial no figuraba ninguna en su contra. Con “Chichi” López pasó lo mismo y con una auditoría de la Corte Suprema de Justicia se pudo establecer todos los procesos en los que estaba involucrado.

Al enterarse del doble crimen, los vecinos y parte de la familia de las víctimas comenzaron a brindar información para que se esclareciera el caso. Pidieron que investigara a la esposa de “Chano” y a su amigo, con el que había fortalecido su relación cuando los De La Vega se encontraban detenidos. También contaron que el mayor de los fallecidos cumplió con el arresto domiciliario en la casa del hombre, que está ubicada a unos 300 metros donde se hallaron los cuerpos. “Cuando le dieron la libertad el matrimonio se peleó. Él quería volver a su casa, pero ella no. Se terminó yendo solo y después de una semana, ella también se fue”, explicó un pariente de las víctimas.

La versión de los allegados de los De la Vega también indicaba que el hombre tenía una especie de escondite en su modesta vivienda. En los allanamientos, los policías, según confiaron fuentes judiciales, encontraron una especie de sótano que estaba totalmente vacío cuando ellos llegaron. Hasta el momento, no trascendió para qué lo tenía. Tampoco trascendieron los resultados de los allanamientos, pero todo parecería indicar que no se encontró ningún elemento de importancia.

Por Gustavo Rodríguez - La Gaceta