5 Ene 2022 - 11:10

"¡No lloren mujeres, que ya volvemos!": 45 años después, los hermanos Danun serán sepultados en Monteros

"Nunca se supo el motivo, vivían para trabajar el campo": este miércoles 5 de enero, un doble velorio se llevará a cabo en la ciudad de Monteros, a donde arribarán los restos de dos agricultores que fueron secuestrados "para dar declaraciones" hace poco más de 45 años.

Épocas oscuras de la historia de nuestro País, si las hay, y una de esas es sin duda alguna la última dictadura militar que vivimos, llamada también el “Proceso de reorganización militar”. Las historias de las personas desparecidas y las búsquedas implacables de sus amigos y familiares, son miles, y se repiten en cada pedacito de nuestro País, sin dejar de ser Tucumán la excepción.

En nuestra provincia, un espacio llamado “El Pozo de Vargas”, ante cuya presencia se eriza la piel de todo aquel mínimamente sensible, sigue dando noticias a quienes buscan a sus padres, hermanos, hijos. En el 2015, la familia Danun recibió una noticia que esperaba hacía 39 años: se habían hallado restos óseos de Raul (52) y Juan Ángel Danun (48) , secuestrados y desaparecidos en el 76. Mañana, 5 de enero de 2022, tendrán finalmente santa sepultura.

Pero… ¿Quiénes eran?

Juan Ángel Danun y su hermano Raúl vivían en una comuna rural del Departamento Monteros conocida como Los Sosa. Muy adentro en el campo, toda la familia convivía junta, con sus respectivas esposas e hijos. Los dos se dedicaban a trabajar sus tierras y vender luego la caña de azúcar al ingenio Ñuñorco, negocio familiar que manejaban desde hacía muchos años.

La madrugada del 13 de noviembre de 1976, un camión del ejercito llegó a este paraje rural y tras tapar la cabeza de los hermanos, se los llevaron. La explicación de ese momento fue que necesitaban tomarles declaraciones. Isabel Danun, hija de Juan Ángel, en ese momento tenía 22 años y recuerda todo con claridad: “mi mamá y mi tía lloraban, y ellos les dijeron ‘no lloren mujeres, que ya volvemos’. Pero no fue así. Mi hermano los quiso seguir en camioneta y mi mamá no los dejó”, le cuenta Isabel a eltucumano.

El tiempo que siguió, las esposas de los desparecidos buscaron incansablemente, junto a otras esposas y madres de Monteros que estaban en la misma situación, uniéndose a otras personas y sobre todo mujeres, como pasaba en el resto del país: “Anduvo mucho mi tía, esposa de mi río Raúl junto a doña Elisa Jiménez de Monteros. Han sido ella las pioneras en buscar y tratar de ubicarlos, han luchado mucho junto a Olga Corroto. Se les buscó intensamente. Los buscaron por todos lados, nunca hubo información, hasta habeas corpus se presentó pero nada”.

Nadie puede negar que, en las ciudades chicas, en esa época muchas personas llevaban un sello que, pese a los años, es difícil de borrar: “los entregadores”. Se trataba de personas que quizás en búsqueda de una alianza por seguridad con las fuerzas militares, exponían, denunciaban y señalaban a quienes consideraban sospechosos de atentar contra el Gobierno de Facto. En muchos casos, estas “entregas”, se basaban en malos entendidos, o en malas intenciones de un vecino contra otro, y según la familia Danun, esta es la explicación más lógica que encuentran al secuestro de sus familiares: “Nosotros pensamos que fueron algunos vecinos que creyeron o supusieron algo que no era, y que demandaron. En ese momento la gente comentaba y decía cosas quizás sin saberlas o por hacer daño, suponemos que esos fueron uno de los motivos. Es algo que nos quedó como certeza, que ellos los hicieron, porque si no no hay explicación”. 

Hay un hecho puntual que deja entrever que el secuestro de Raúl y de Juan Ángel fue en base a alguna mentira infundada, y que Isabel nos relata con mucho dolor: “Al año que secuestraron a mi padre y mi tío, una noche secuestraron a otro tío y a mi madre, justo mi tío había cobrado la cosecha del ingenio y se llevó la plata bajo el colchón. Fue la policía de Monteros, en ese momento era apellido Almirón el comisario. Sacaron la plata, secuestraron a mi madre y a mi tío y los torturaron muy mal en la comisaría, a mi madre le hicieron sufrir todo tipo de abuso, la torturaron de mil maneras porque querían que ella cuente el motivo por el cual los habían llevado a mi papá y a Raúl, es decir que ni ellos sabían”, nos confiesa, dejando entender que las mismas fuerzas de seguridad del momento, no tenían en claro el motivo real tras el secuestro de los dos trabajadores de la tierra.

 “A ella la querían violar, le han hecho toda tortura que se puedan imaginar. Por suerte, ahí se encontraba una gente que trabajó pelando caña en la juventud en nuestra casa, uno de ellos la reconoció a mi mamá aunque tenía una venda, se la bajaron un poco y le dijeron ‘quedesé tranquila, ya la van a largar’. A los días la llevaron camino a Los Sosa, y no conforme con tanto daño y tortura, la tiraron sobre un hormiguero, ella llegó a una casa como pudo, de ahí la llevaron a otra y así llamaron a mi hermano para que la busque”.

En el 2015, poco antes del fallecimiento de la mamá de Isabel y esposa de Juan Ángel, llegó la confirmación de que los dos hermanos estaban en el Pozo de Vargas: “Los investigadores fueron agregando piezas de a poco, encontraron más, es un trabajo muy lento, encontraron la camisa y el pantalón de mi padre, me mandaron por fotos para que veamos y sí, eran sus prendas. Nosotros decidimos retirarlos ya de ahí, estamos todos grandes, tenemos problemas de salud, queremos darle una sepultura como se merecen”. Mañana, toda la familia retirará los restos de los hermanos, que fueron literalmente unidos desde pequeños hasta el último de sus días, y se procederá a realizar un respectivo velorio para cada uno de ellos.

“El intendente Francisco Serra nos bindó gratuitamente el servicio de sepelio en su empresa, estamos muy agradecidos. Alrededor de las 13:00 creemos estar arribando con los restos, y a las 17 queremos estar en el cementerio. Mi tío será llevado al cementerio del Oeste y mi padre al Parque de los Jazmines”, detalla para el medio.

“Me gusta recordar a mi padre con todo cariño, era muy cariñoso, un padre tan presente, por supuesto que a veces se enojaba, pero nunca nos pegó ni maltrató, muy bueno y muy buen trabajador, laburante, era descendiente de árabes. Tuvo dos hijas mujeres y un varón. Mi tío era igual, muy laburante, tuvo cuatro hijas, era igual que mi padre, muy presente, no eran de salir mucho, más que nada vivían trabajando en el campo, y muy unidos entre ellos, nosotros seguimos siendo iguales, somos una familia que mantiene la tradición de la unión”.

Se estima que los hermanos Danun permanecieron entre un año o año y medio secuestrados antes de su muerte. En este caso, se encontró la ropa que Juan Ángel llevaba puesta cuando fue secuestrado de su casa en el campo en 1976, algo poco recurrente en estas exhumaciones. Hasta el día de la fecha, no se conoce la acusación en su contra ni tampoco una especulación concreta, más allá de las malas intenciones de algún vecino. Su familia nunca dejó de buscarlos.

Fuente: El tucumano