2 Nov 2021 - 22:20

El juvenil Benjamín Garrido pasó de la selección de vóley a la de rugby sin escala

Comenzó con la ovalada, siguió con los golpes de dos manos y volvió al primer amor. En ambas fue seleccionado para jugar con el combinado provincial.

Cuando uno tiene un don natural, es difícil perder esa magia, pero si hablamos de dos deportes que no tienen ni por asomo un punto en común, esa magia interna toma relevancia, y eso es lo que sucede con el juvenil deportista monterizo, Benjamín Garrido, quien viene de una familia de deportista ligada al rugby y al vóley.

Esta semana, la Unión de Rugby de Tucumán dio a conocer la lista de 28 jugadores, y entre ellos figura el nombre de Benjamín. La alegría por esa convocatoria final fue celebrada por sus familiares y amigos. "Pasamos varios cortes, éramos casi 100 jugadores en la primera preselección, fueron pasando los entrenamientos hasta que días atrás quedé como uno de los convocados al Argentino", explica con mucha emoción Benjamín a MONTERIZOS.

A los 4 o 5 años, ya comenzó a tocar la ovalada, y quien le marcó el caminó fue su papá, Rafael, pilar de enorme potencia en Huirapuca, y de la Naranja. "Lo llevaba a la cancha y ahí empezó todo", rememora. Ese fugaz paso por las infantiles del rugby, lo marcó. Pero en el medio, dejó los botines y se calzó las rodilleras para jugar al vóley en Social Monteros. "Mis amigos y compañeros jugaban, y fui por ellos y también porque me gustaba".

Hablábamos de familia de deportista, y acá quien puso su granito de arena para que se vuelque al vóley fue su abuelo materno, José "Sapo" Albornoz, destacado armador de la época dorada de Social Monteros, entre los '70 y los '80. "El me decía que vaya y me apoyó, pero también me apoya en el rugby y en todo lo que hago, es muy importante" dice.

Rápidamente, "Benja", como lo llaman todos, comenzó sobresalir en el puesto de armador, como su abuelo, y los entrenadores del seleccionado tucumano de vóley posaron su mirada y lo llevaron. Y así, los 14 años, ya se calzaba una camiseta del combinado provincial.

En ese lapso le seguía picando el gustito por la "guinda", y fue cuando empezó a ir al gimnasio, con su tío Jesús Pablo Albornoz, gran hooker de Huirapuca, que lo habló y lo hizo decidir por el rugby. Con el apoyo de su familia, sus papás, sus abuelos y sus tíos, Benja dejó las rodilleras, y sacó del armario los botines para entrenar en la "Perla del Sur".

A fuerza de empuje, garra, mucha responsabilidad y disciplina se fue abriendo camino en el sur de la provincia. "Uno siempre aspira a lo más alto, pero ésta convocatoria no me la esperaba este año" confiesa. "En casa buscan lo mejor para uno, apoyan, pero también con una buena alimentación y la disciplina, que es fundamental en este deporte para seguir avanzando y aspirando a grandes cosas".

Benjamín agrega que siempre su familia lo van a ver en sus partidos. "Mi tío, el Sapo (sic), es el que más me está marcando cosas, virtudes y también defectos y es el que me acompaña al gimnasio, mi viejo y mi abuelo también están ahí para todo".

La tercera generación de una familia deportista, ya da sus frutos y tiene una cita grande con la historia en Santa Fe, donde desde el próximo domingo la M18 de la Unión de Rugby de Tucumán, comenzará su camino en el Campeonato Argentino ante Cuyo.

"Estamos confiados, vamos a ir paso a paso, el primer objetivo es Cuyo, pero con mis compañeros vamos a ir por el campeonato" cerró.