17 Sep 2021 - 13:22

Crisis nacional: ¿Qué pasaría si el gobernador Manzur acepta un cargo nacional?

Son horas de definiciones para el mandatario provincial. El rol que tendría Jaldo durante la transición y el reacomodamiento del oficialismo para la campaña que se viene.

El verticalismo tiene sus costos. Lo pidió el gobernador Juan Manzur en plena campaña y en lucha contra el Peronismo Verdadero del vicegobernador Osvaldo Jaldo y ayer lo sintió en carne propia cuando el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández le pidió que se convirtiera en jefe de Gabinete de la Nación.

Antes de viajar a Buenos Aires, el gobernador había deslizado la posibilidad de no aceptar cargo alguno en la Casa Rosada si es que el jefe de Estado le ofrecía. La relación interna de las dos principales cabezas del Frente de Todos se fue agravando y hoy Manzur puede ser una prenda de una unidad artificial entre Alberto y Cristina.

El primero le ofreció en persona el cargo en la Quinta de Olivos; la segunda lo hizo a través de la carta publicada en redes sociales. La puerta no está cerrada por más que el tucumano adujo problemas personales.

Los teléfonos están abiertos. Jaldo recibió anoche una serie de llamadas de las más altas esferas para sondearlo. El destino del jefe del PE, inexorablemente, parece ser Buenos Aires. Sin embargo, habría puesto una serie de condicionamientos que podrían precipitar decisiones de fondo en la provincia.

Osvaldo Jaldo, en tanto, no fue esta mañana a su oficina en la Legislatura. Hubo varios parlamentarios que lo esperaron en vano. Está tratando de digerir las derivaciones de una interna nacional con impacto local. El presidente de la Cámara también cree que su compañero de fórmula puede recalar, una vez más, en el gabinete nacional.

Jaldo está dispuesto a sentarse con el gobernador a hablar sobre el asunto. Si se llega a dar, ese encuentro se haría en Buenos Aires. Ambos quieren garantías de que nadie sacará ventajas de una situación conflictiva. Tregua es una palabra muy amplia, pero puede llegar a usarse si la dinámica de la crisis nacional se acelera.

Un primer escenario es la Casa de Gobierno. Con Manzur en la Nación, el vice se encargaría de atender las cuestiones del Poder Ejecutivo sobre la base de dos cuestiones fundamentales: el pago regular de los sueldos a los agentes del Estado y la continuidad de un plan de obras públicas mínimo que muestre a la gestión en acción.

Si Jaldo recala en el edificio de 25 de Mayo y San Martín, no irá solo. En ese caso, puede llegar a acompañarlo el actual presidente subrogante de la Cámara, Regino Amado, como una suerte de ministro coordinador que contribuya a sostener la armonía interna, más allá de las diferencias electorales. Manzur, no obstante, habría requerido como condición mantener la operatividad de la botonera de decisiones. Este escenario no es de su agrado.

Un segundo escenario es la Legislatura. Con dos de los hombres fuertes de la Cámara en tareas ejecutivas, las condiciones para el manejo de la actividad parlamentaria también serían compartidas. Jaldo no querrá perder el control del edificio de Muñecas al 900; Manzur, a su vez, buscaría tener más protagonismo en la mesa chica del cuerpo, a través de dos de sus principales referentes en ese ámbito: Sergio Mansilla y Gerónimo Vargas Aignasse.


El tercer escenario de hipótesis es la campaña que se viene. Si Manzur va al gabinete nacional, la lista del oficialismo se quedaría sin su principal conductor y jefe de campaña. Sin embargo, el gobernador no quiere perder de vista esa tarea, aunque Jaldo tomaría protagonismo y tendría que coordinar acciones con Manzur para lograr, al menos, captar casi el 49% de los votos obtenidos en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo pasado.

El vicegobernador ha obtenido 20 puntos de esos 49 que el oficialismo ha acumulado en la interna entre Lealtad Peronista y Todos por Tucumán. En el jaldismo advierten que gran parte de esos sufragios son contrarios a las políticas del manzurismo. Por lo tanto, para sostener la diferencia frente a la oposición, el oficialismo debería llegar más que unido al turno electoral del 14 de noviembre.
Las tres hipótesis están relacionadas con una salida natural de una crisis. Sin embargo, en Casa de Gobierno sostienen que Manzur no está del todo convencido de aceptar cargo alguno en la Nación en la medida que su compañero de fórmula mantenga decisiones de poder dentro de Tucumán. "Hay que esperar; nada está cerrado.

Los gestos, en estos momentos, son importantes. Parte de la solución está en manos del propio vicegobernador", indicaron voceros cercanos al gobernador. Al parecer, al jefe del Ejecutivo le cuesta todavía aceptar que Jaldo haya puesto en debate su conducción como gobernador y como presidente del distrito provincial del Partido Justicialista. Esa situación es de peso a la hora de darle el sí al Presidente. Para Manzur son horas de definiciones de corto plazo con eventuales efectos en el mediano plazo, en su futuro político.

Fuente: La Gaceta