20 Jun 2021 - 11:19

Cañeros de Monteros y Simoca denuncian el pésimo estado de los caminos comunales

Cañeros de los departamentos Monteros y Simoca denunciaron el pésimo estado de los caminos terciarios de la zona y de los cruces que hay para acceder hacia el ingenio La Providencia. Advirtieron que el problema complica la determinación de numerosos productores de evitar las carreteras de mucho tránsito en el traslado de la materia prima en rastras tiradas por tractores.

“Hay caminos llenos de pozos. Además, entre Villa Quinteros y Río Seco los cruces con la vieja traza de la 38  se han convertido en las noches en verdaderas amenazas para el tránsito. Los tractores quedan atravesados en la carretera porque las rastras quedan atrapadas en los fangos y no pueden avanzar”, comentó Rolando Campos. “Queremos, primero, evitar las tragedias y, además, los daños que acusan nuestros transportes al circular por caminos desastrosos”, apuntó.

Los cañeros más afectados son los que traen su producción desde Amberes, Buena Vista, Campo Volante y Simoca. Desde ahí salen por día  hacia La Providencia unos 35 transportes con cañas. “Si salimos a la ruta pavimentada nos convertimos en los malos de la película. Pero sucede que los caminos alternativos no se los puede utilizar por el deterioro que presentan. No se les hace mantenimiento antes del inicio de la zafra”, dijo Miguel Juárez.

Los caminos alternativos que conducen al ingenio, como el que comunica Villa Quinteros con Río Seco, se han convertido en un lodazal a raíz de las últimas lluvias. También lo está  el principal que va al ingenio y que nace en la 38 vieja. Este último tramo iba a ser pavimentado por la fábrica azucarera a través de un convenio con la comuna que contemplaba una amortización tributaria. Pero, según los cañeros, las autoridades de la dependencia estatal no aceptaron la propuesta.

“Pagamos un impuesto al camino que no sabemos qué destino tiene. Las calzadas deberían ser arregladas con ripio. También se les deberían hacer otras obras de desagües para evitar que se conviertan en un lodazal”, apuntó Campos.

La vecina Isabel Contreras, del barrio Matadero, de Río Seco, también advirtió sobre los riesgos que representan las rastras en los cruces hacia el ingenio por el mal estado de estos y la falta de iluminación. “Uno que va a trabajar antes del amanecer puede advertir de los peligros que hay que enfrentar  por la oscuridad. Queda expuesta a los delincuentes. Por otro lado están los vehículos que circulan por la 38  que corren el riesgo de estrellarse con los transportes de caña que cruzan también la ruta  a duras penas por el barrial del camino lateral”, sostuvo la mujer.

Fuente: La Gaceta