17 Jun 2021 - 21:51

Murió “Maby” Picón, viuda del capitán Humberto Viola

Había presenciado el asesinato de su esposo y de su pequeña hija Cristina (3 años), cometidos por guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo el 1 de diciembre de 1974.

A los 73 años falleció hoy, de causas naturales, María Cristina Picón, en su domicilio de Yerba Buena.

El 1 de diciembre de 1974 había sido víctima, junto a su esposo, el capitán Humberto Viola, y a sus hijas María Cristina (3 años) y María Fernanda (5) de la emboscada perpetrada por guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), tras la cual fueron asesinados el militar y la menor de las nenas, y resultó herida Fernanda.

El ataque había ocurrido al mediodía, al frente de la casa paterna de Viola, en Ayacucho al 200 de San Miguel de Tucumán. El crimen estremeció a toda la sociedad argentina, al punto que para muchos funcionó como el disparador del "Operativo Independencia", decretado un par de meses después por el Gobierno constitucional de la peronista María Estela Martínez.

Como cabe esperar, aquel episodio signó toda la posterior vida de "Maby", que estaba embarazada de cinco meses de su tercera hija, Luciana, cuando recibieron la ráfaga de disparos.

No obstante, según contó José Posse, historiador y amigo personal de "Maby", el dolor nunca se tranformó en odio hacia los asesinos. "Por el contrario; por sobre todas las cosas ella perdonó a quienes le quitaron tempranamente la vida de su hija y de su marido, y a quienes hirieron gravemente a su otra hija. Ella perdonó. Pero nunca dejó de pedir Justicia. Hasta el último día peleó para que se haga una Justicia completa, porque consideraba que solo se había hecho Justicia para un lado", dijo Posse a LA GACETA.

Precisamente, Posse consideró que "Maby" debe ser recordada como una mujer que perdonó, pero que nunca claudicó en la búsqueda de una Justicia reparadora. El historiador, de hecho, citó la definición de Jusicia de Ulpiano: "es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo". "Ella consideraba que así como se había castigado a la Junta Militar y a todos los soldados que actuaron de mala manera, del mismo modo se debía juzgar, en especial, a los líderes del ERP y de Montoneros, que andan libres, sin castigo, y que muchos de ellos, incluso, recibieron indemnizaciones. La familia Viola nunca fue indemnizada por sus pérdidas", dijo el historiador, amigo de Picón de Viola.

Subrayó que estaba convencida de que había una disparidad en la Justicia, y eso le dolía. "Esa fue lucha de 'Maby'. Todos los 1 de diciembre, en Yerba Buena se hace un acto en memoria del capitán y de su hija Cristina. Están presentes siempre autoridades políticas, militares, eclesiásticas y, sobre todo, ciudadanos comunes, que siguen esperando todavía que la pequeña Cristina Viola y su padre Humberto tengan la Justicia que no tuvieron. Esa fue la gran tristeza que 'Maby' se llevó a la tumba", afirmó Posse.

Remarcó que Picón de Viola nunca avaló las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. "Ni nada que se le pareciera; al contrario, ella siempre apoyó la causa por la búsqueda de la verdad de lo que ocurrió en los 70. Fue una mujer que bregó por cerrar las heridas, no por mantenerlas abiertas; pero ella entendía que para eso era necesario que la Justicia también caiga para el otro lado", indicó Posse.

Finalmente, la reivindicó como un apóstol de la paz, y de la no violencia. "Ella fue una luchadora; transitó su vida con una enorme tristeza, pero a la vez con una gran fortaleza para sobrellevar tanto dolor. Ella vio cómo acribillaban a sus pequeñas hijas y vio cómo su marido, de manera valiente, atrajo hacia sí el fuego, para evitar que siguieran lastimándolas a ellas. Y sin embargo nunca fue profeta del odio, sino  del perdón", subrayó Posse. Y cerró con un recuerdo hacia "Maby": "estaba convencidísima de que nunca la violencia es el camino. Ella decía que los jóvenes deben saber la verdad sobre los 70, y que con la violencia solo se genera más dolor, y las heridas nunca se cierran".

Condena, liberación, indulto

En 1979 el juez federal Manlio Martínez (condenado, años más tarde, por su actuación como magistrado durante la dictadura) condenó a los autores del asesinato de Viola y de su pequeña hija: Francisco Antonio Carrizo y Fermín Ángel Núñez (reclusión perpetua), José Martín Paz, Rubén Jesús Emperador y Miguel Emperador (prisión perpetua), y Rolando Oscar Figueroa (ocho años, por entonces tenía 14 años, por lo cual era inimputable).

El fallo fue confirmado por la Cámara a mediados de 1983 y por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1986.

Los condenados iniciaron un largo recorrido legal para lograr su libertad. Recién en 1987, el ex juez federal Jorge Parache le otorgó la libertad condicional a Núñez. Sin embargo, en febrero de 1988 la Cámara de Apelaciones revoca la resolución, pero Núñez no regresa a prisión. En diciembre de ese año comienzan a recuperar su libertad mediante sentencias que no estaban firmes. Todo llegó a su fin cuando el presidente Carlos Saúl Menem les concedió el indulto. El único que cumplió toda la pena fue Figueroa.

Fuente: La Gaceta