El 18 de marzo se instituyó como el Día del Sanguche y obvio, para los tucumanos es el de milanesa y no hay discusión. Se trata de un homenaje para José Leguizamón, el dueño de la mítica sanguchería «Chacho», en el aniversario de su muerte.

Los monterizos tienen sus lugares preferidos y el placer de tener varias sangucherías clásicas. Una mila se come a cualquier hora, pero no cualquiera. Como buenos tucumanos no se los engaña con hojas completas de lechugas, tiene que ir picada a cuchillo y finita, el pan: el sanguchero y calentito. Puede ser común o especial, pero con mayonesa, seguro.

En la ciudad de Monteros el corazón está puesto en históricos locales, aunque algunos ya no existan: Zanetti, La Rosa, El Plumudo, El Gordo y El Flaco, La Mica, Wimpi, El Honguito ¿Recordás alguna más?