Foto tomada de El Tucumano.

Fiestas clandestinas, picadas en cuatriciclos, alcohol, música a todo volumen, jóvenes sin barbijo ni distanciamiento social. Un combo explosivo en medio de una pandemia puso en alerta a la comunidad indígena que habita en la zona del cerro El Pelao.

Con el inicio de la temporada de vacaciones, las comunidades de los valles advirtieron que el cerro, considerado un espacio sagrado para su cultura milenaria, se estaba deteriorando por el maltrato al que lo sometían los jóvenes que elegían ese lugar para “divertirse”.

En cuestión de días, los caminos quedaron surcados por las picadas de motos y cuatriciclos. Además, el terreno se convirtió en un campo minado de basura que los jóvenes dejaban a su paso.

Desde la comunidad aseguran que se encuentran frente a un desastre ambiental. Por este motivo, tomar una drástica decisión. Mónica Méndez, delegada de base, informó que a partir de este lunes la comunidad no permitirá el ingreso al cerro con vehículos, debido al deterioro ambiental a casusa de la irresponsabilidad de los jóvenes. Sólo estará permitido el ingreso a pie; para ello, los miembros de la comunidad se organizarán en diferentes turnos para controlar que se cumpla la medida y que los visitantes cumplan con los protocolos de bioseguridad.

Fuente: El Tucumano