13 Dic 2020 - 16:28

"Ficha limpia" para frenar a los políticos "flojitos de papeles" en Mendoza

Para acceder a cargos electivos y de gestión ahora habrá que demostrar tener un historial acorde a la función a la que se aspira.

Justamente en el día en que el país extremaba su grieta de verdes versus celestes por el debate del aborto en Diputados, en Mendoza se promulgaba una ley que viene a poner negro sobre blanco en una cuestión esencial y demandada desde hace años por los ciudadanos de a pie, léase nos los votantes: que haya algún tipo de filtro para que los que están flojitos de papeles no lleguen tan fácil a ocupar una banca o cualquier otro cargo de gestión.

El jueves, y con justificado entusiasmo, el gobernador Rodolfo Suarez "chapeaba" que Mendoza hacía punta al ser la primera provincia que impide ser candidato o acceder a un cargo a personas que hayan cometido delitos de corrupción o contra la libertad y la integridad sexual. Lo importante, claro es la esencia de lo aprobado, no quién fue el primero. Porque de hecho fue Chubut, que lo aprobó unos días antes. 

Si bien el disparador fue el proyecto presentado por los diputados radicales María José Sanz y José Orts, el largo tratamiento legislativo fue sumando aportes, relecturas y mucho debate, también por parte de los senadores que lograron endurecen aún más el texto base. "Estas son las leyes que pide la ciudadanía", resaltaba el diputado Mario Vadillo en una suerte de involuntario mea culpa por tantos proyectos que realmente no mueven la aguja en la vida de los mendocinos. 

Lo poderoso de este avance institucional es que abarca a todos los poderes del Estado, cerrando el paso a complicidades ya instaladas en los códigos de la política y depurando -más a la fuerza que por convicciones de algunos actores políticos- esa caterva de personajes que llegan a un cargo sin que hayan demostrado virtudes, talentos o real vocación por la transformación social que supone la buena política. En definitiva, para que casos como el del diputado Juan Ameri, el viralizado besador de pechos, no se instalen en ámbitos donde se cocina buena parte del rumbo del país. 

Y en esto es clave que la flamante normativa impone condiciones a los partidos ya que tendrán que exigirles a sus candidatos un certificado de antecedentes penales y en caso de no hacerlo se arriesgarán a que la Justicia Electoral les vete las listas completas si incluyen a personas con fallos en su contra.

¿Sirve si no rige en todo el país?

En un reciente tuit, la diputada Cecilia Rodríguez además de celebrar la aprobación de la Ficha limpia, expresaba su expectativa: "Vamos que se puede seguir contagiando a más provincias". Esto no es casual. Por sentido común, una ley de estas características debería ser de alcance nacional. Es cierto que a nivel local ya sube la vara, marcando un antes y un después, pero es importante que su resonancia positiva no quede reducida a Mendoza. 

Chubut ya aprobó un proyecto similar, Salta le dio media sanción y Neuquén lo rechazó. Ejemplos de que el debate respecto va amplificándose, aunque todavía lentamente en un contexto donde la pandemia impone otras urgencias. 

Por eso, ya que se estaba y se está debatiendo en varias provincias, lo esperable era que el Congreso Nacional, como natural caja de resonancia de lo que pasa en el resto del país, marcara la cancha al respecto. Pero allí las disputas son demasiado profundas como para avanzar en algo así sin que corra sangre, aunque suene exagerada la imagen.

De hecho el proyecto de FL, que tuvo dictamen el año pasado en ese ámbito, perdió estado parlamentario después de que el interbloque de Juntos por el Cambio intentara -infructuosamente- aprobarlo antes del recambio presidencial. Ante el faltazo del kirchnerismo, la sesión se frustró y el proyecto caducó. Y otra vez a remarla. 

En este pandémico año, la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados reinició el debate para el fichaje limpio de candidatos y funcionarios, pero la mayor parte de la legislación que impulsó el oficialismo estuvo siempre en relación a cuestiones de emergencia, sobre todo vinculado a lo económico y lo sanitario. 

Quizás en la reflexión (¡¿?!) del diputado del Polo Obrero, Claudio Del Plá, que fue el único que votó en contra del proyecto salteño, esté el argumento de quienes seguirán apostando a que este tipo de iniciativas no avancen: "Parece que la ficha limpia tendría poderes mágicos porque curaría al sistema político. La corruptela es parte del sistema político del capitalismo, no se resuelve con un sistema de ficha limpia”. 

Es claro que no es el antídoto perfecto y definitivo contra la corrupción ni la garantía de que la ética pública cundirá por todos los rincones de la República, pero sin duda suma, pone incómodas piedras en el camino de aquellos acostumbrados a jugar para su propio equipo ante una tribuna indolente que les garantiza su impunidad. (mdzol.com)