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17 Ago 2020

En pleno centro de Monteros crecen dos huertas en manos pequeñas

Hilario Dip con su hermano Ignacio Dip, su mamá Nuvia Gómez Mothe y su papá Gustavo Dip, en una de sus huertas.

[Hilario Dip con su hermano Ignacio Dip, su mamá Nuvia Gómez Mothe y su papá Gustavo Dip, en una de sus huertas.]

Hilario Dip camina por los senderos que rodean la huerta, mientras cuenta qué se plantó en cada lugar: remolachas, zanahorias, perejil, cebolla verde, repollo, acelga y la que más le gusta: la albahaca, "esa la como en la pizza" comenta Hilario, mientras vuelve a su silla reposera, al lado de su hermano para seguir preparando el primer proceso del cultivo que tiene en la mesa.

Mientras juntos colocan la tierra en el semillero, o "almácigo" tal como dice Hilario, el cual es como una bandeja de huevos donde colocan tierra, un poco de agua con una regadera, la semilla y vuelven a cubrir con tierra y un poco más de agua, "Cuando la planta crece, después se la pasa para allá" (señala la huerta en tierra)"o para allá" (señala la huerta hidropónica).

Hilario tiene 5 años y su hermano Ignacio, 3 años, y en sus 151 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio aprendieron a cultivar, a cuidar de sus plantas, a reconocerlas por sus hojas, a saber cuáles crecen más rápido, cuáles necesitan más cuidados, a cosecharlas y la mejer parte, llevarlas a la cocina para que su mamá y papá les preparen una rica comida.

"Muchas horas en casa, definitivamente hay que hacer algo"

Las huertas, la convencional y la hidropónica, las inició su papá. "De pronto nos encontramos con muchas horas en casa, por no poder ir a trabajar y siempre quisimos tener una huerta en casa, creímos que era una gran oportunidad aprovechar la cuarentena y también fue una forma de entretener a los chicos, que les terminó encantando. Pensamos '¡Muchas horas en casa, definitivamente hay que hacer algo!'" explica a MONTERIZOS, entre risas el Ing. Gustavo Dip, papá de Hilario e Ignacio.

Mientras que la mamá, Nuvia Gómez Mothe comenta "Al principio cuando jugaban a la pelota al lado de la primera huerta, la pelota caía en alguna planta y no les importaba, ahora se cuidan hasta cuando la patean, para evitar que caiga dentro, y se por casualidad la pelota golpea alguna planta, salen corriendo a mirar sus hojas, acomodan la tierra, se sienten mal cuando algo así pasa. Creo que la huerta fue una buena idea, a ambos nos gustan las plantas, comer sano y poder enseñarles sobre eso fue hermoso. Es un lindo proyecto familiar y todo es favor nuestro".

La escuela se adapta a los tiempos familiares

Gustavo y Nuvia reconocen que los horarios cambiaron, sobre todo porque los chicos no tienen que ir a clases. Si bien, están en jardín, hay actividades que manda la señorita y que hay que hacer "pero a veces cuesta que se enganchen" reconoce la mamá.

"Un día vino la prima de ellos, y le pedí que filmara a Hilario contando sobre la huerta, para mandarle a la 'seño', para que veo que, por ahí no se mandaban las tareas, pero él si está haciendo algo productivo. A partir de eso, la 'seño' dio una actividad relacionada al tema de la huerta, y eso a él le gustó".

Los chicos tienen su tiempo de pelota, tecnología, huerta y escuela. Hilario finalmente pudo vincular éstas dos últimas, pero su aprendizaje no para, menos su vocabulario, que con un tanto de dificultad para decir Hidropónico, conservadora y otras palabras, explica sin titubeos de qué se trata "de la conservadora chupa el agua" "donde hay una bombita" (pequeña bomba de agua), el agua se canaliza por una manguera que se eleva unos metros en la pared y se conecta con unos tubos de PVC, que presentan ángulos de inclinación estratégicos, para que el agua avance por dentro. Los tubos de PVC tienen cavidades en donde se sostienen las plantas, "las plantas se sostienen en esponjas como si fuera tierra" las raíces de las mismas se encuentran hacia dentro del tuvo en constante contacto con el agua, "Y ahí crecen y después la sacamos para comerlas" concluye Hilario.

"Huerta hidropónica la hizo mi papá, pero yo también pongo plantas ahí y las semillas me las da mi amigo de la pileta que trabaja en el INTA" explica, a partir de su marco de referencia, Hilario, para referirse al Ing. Edgardo Sánchez Tello.

"Les gusta jugar con las herramientas, con la tierra" indica Nuvia; pero no todo fue sencillo, Hilario no niega que tuvieron complicaciones para mantener la huerta, además de los pelotazos que él y su hermano pegaban, en un principio, sin querer a las plantas, les apareció otro enemigo: los pájaros. Entonces la familia resolvió hacer un espantapájaros "con camisa, pelota de Boca, sobrero, pantalón, porque los pájaros comían toda la verdura" rememora el pequeño monterizo, que cosecha sus verduras en el patio de su casa, en pleno centro de la ciudad de Monteros.

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