La política y la cultura de aquellos a comienzos del Siglo XX, tenían un lugar en común, la Biblioteca Bartolomé Mitre, hoy a sus 114 años de vida, guarda tesoros y reliquias entre sus mobiliarios y estantes.

En el libro «Corona Funebre» de Antonio Puga Garcia, 1922, da cuenta que la institución abrió sus puertas en «un pequeño cuartito ubicado en calle San Martín, sus mobiliarios los constituía una mesa prestada, sillas prestadas y un quinqué de luz mortecina que alumbraba algunas hojas«. «Luego la biblioteca se mudó a un local más amplio por calle 25 de Mayo, y ya provistas con vitrinas y con material de lectura bastante selecto«. Su primer presidente fue Manuel I. Delgado.

Desde esa época, los asociados y presidentes, ya querían una sede propia, y fue bajo la presidencia de Rodolfo Porcel Bueno, donde el sueño de la casa propia se haría realidad. «Si estais dispuestos a prestarme vuestra cooperación, desde mañana, la Sociedad y Biblioteca Bartolemé Mitre, contará con un esplendido edificio de su propiedad, que le permita llenar las funciones para fue creada», dijo Porcel Bueno. En el mismo libro se detalla que los miembros de la Comisión Directiva, estaban incrédulos. Pero tras la minuciosa exposición del presidente, todos aprobaron la operación.

Para dicha compra se necesitaban garantes y firmas, y un puñado de monterizos, pusieron su nombre y firmas para que las obras comiencen: Jose María Monzón, Francisco Perez, Julio C. Garcia, Sebastían Aragón, Nilamón Bulacio, Rodolfo Porcel Bueno, Segundo Cruz, Santiago Buffo, Camilo Saavedra, Valentín Toledo, Manuel Nuñez y Antoio Lucero Olmedo, fueron los que avalaron la operación en el Banco de la Nación Argentina de Monteros.

Tiempos después, llegabá a la presidencia Maximiliano Márquez Alurralde, con el que bajo su conducción se transformó en un notable foco de irradiación cultural del sur de la provincia.

*Con datos extraídos del libro «Corona Funebre», de Antonio Puga Garcia, 1922.