Preparativo del muñeco a cargo de la familia Abregú.

A media noche fueron muchos los monterizos que escuchaban desconcertados las bombas de estruendo. Ocurre que en varios barrios de la ciudad de celebró la noche de San Juan, en donde se realiza la quema de un muñeco.

En barrio Norte, Aero Club y Villa Nueva, la cuarentena y el frío no detuvieron la pequeña ceremonia de la preparación del muñeco y su posterior quema. «Nos reunimos unas 10 personas, y muchos otros desde sus casas acompañaron el ritual. La cuarentena no permitió que fuéramos más. Pero no queríamos que pasara la fecha sin recordar el Día de San Juan. El muñeco es de mi tío Juan. Antes lo hacíamos en casa de mi abuela. Pero ahora cada uno lo realizó en su casa » explica Javier Abregú, quien se encargó de los preparativo en barrio Norte.

En Villa Nueva la familia Sale Brodersen se encarga de los preparativos, y si bien tampoco hubo reunión multitudinaria, no quisieron que la fecha pasara desapercibida. El ritual llevado a cabo por esta familia como por los Abregú tiene décadas. «Hace más de 60 años que se lo hace. Mis abuelos lo preparaban, sus padres lo hacían, así que ya lo aprendimos de generación en generación» revela Abregú.

La noche de San Juan es una festividad cristiana de origen pagano. Los asistentes acostumbran a encender hogueras o fuegos para dar fuerza al sol, que con la llegada del invierno se va tornando débil. El fuego también tiene una función simbólica de purificación en las personas que asisten y lo contemplaban. Aunque este año no se concretó el recorrido por las brazas en ninguno de los barrios monterizos, si se quemaron los muñecos para agradecer y sobre todo pedir que todos los males se vayan.