10 Jun 2020 - 15:55

El Sindicato no quería que se entregara el edificio para el CJM

Detalles revelados por un ex intendente, dan cuenta de las peripecias para instalar en Centro Judicial en Monteros.

Rememorando la historia del Centro Judicial Monteros, que significa garantizar la accesibilidad a la justicia a 4 departamentos de la provincia, MONTERIZOS entrevistó a una de las piezas importantes del proceso para que hoy dicha institución exista, al profesor Carlos Arquez.

"Es muchísimo la gente que participó con su firma, o incluso con aportes económicos, porque era necesario para mover una obra de esa envergadura". Arquez era intendente de la ciudad (gestión 1999-2003), y la Comisión Pro Centro Judicial Monteros que se había constituido por entonces, estaba conformada por vecinos, "como Querida Buffo, Simeón Godoy, el Dr. Puga. Todos éramos conscientes que la obra del Centro judicial implicaría un cambio para la ciudad, para las ciudades vecinas, porque sería de fuerte impacto laboral. Como intendente consideré la oportunidad de generar trabajo genuino para los monterizos" inicia el ex intendente, en su relato.

"Recuerdo que leí en la revista Contexto, que por entonces era de papeles, una nota en la que aparecía el Dr. Gandur, quien era el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, una frase que decía 'Justicia lenta, no es justicia'. Así que me fui a verlo y le dije que ésta era la oportunidad de oro para Monteros, y resulta que me dijo que iba a ser imposible, por la cercanía que teníamos a Concepción, que cuenta con tribunales, así que le expliqué que 'no es longitudinal el mapa que yo veía, que mi idea era que tome como jurisdicción de oeste a este', tal como lo es ahora. Le saqué una sonrisa. Pero entonces me puso otro argumento: no vamos a alquilar, ni comprar un edificio, con la situación económica que se está viviendo. Lo escuché callado y me retiré con ese desafío en la cabeza".

"A los días con el personal técnico de la Municipalidad fuimos a ofrecer en donación a la casa para que la justicia, como dice la placa: viva por siempre".

Ex intendente Carlos Arquez

Los argumentos que hacían "imposible" el proyecto

Arquez destaca que anhelaba la posibilidad que ese proyecto genere puestos de trabajo y además asegurar justicia para la población, y eso no era solo un beneficio para Monteros, sino para los demás departamentos "y para la propia Argentina, porque implica una nueva administración de justicia".

Bajo esa línea, Arquez incluso había pensado el nombre para ese espacio, que aún no existía: Axel Blumberg; joven de Buenos Aires secuestrado asesinado en 2004. Su papá Juan Carlos Bloomberg se convirtió en un referente del reclamo por justicia, frente a los casos de inseguridad en el país.

La crisis económica en la transición de siglo era profunda en el país, que recibía el impacto de décadas de gobiernos nacionales neoliberales, "la gente cambiaba un zapallo por un par de medias. Gandur tenía razón, la situación económica era terrible. Pero la estructura de Monteros tenía como resolver la cuestión edilicia para el Centro Judicial. Cuando se se concretó, no olvido la emoción, hasta las lágrimas, de Simeón Godoy".

En esa casa, según detalla Arquez, tenía unos talleres en la parte trasera. Años antes había sido utilizada para otras actividades de la Municipalidad. Finalmente el 15 de noviembre del 2000 se concretó formalmente la entrega del edificio del Poder Ejecutivo local al Poder Judicial provincial, con el respaldo del Honorable Concejo Deliberante. "Así se tuvo una dificultad menos, para abrir el Centro Judicial". Sin embargo, a su gestión se le sumó un reclamo nuevo, "los empleados del Sindicato Municipal me hicieron una manifestación, con quemas de cubiertas ese mismos día, argumentando que yo estaba entregando bienes de la Municipalidad".

El ex-intendente continúa explicando los acontecimientos luego de la entrega oficial del edificio: "De la gestión de Enrique Pedicone (intendente de 1993 a 1995), habían quedado muchísimas chapas, que estaban pensadas para la construcción de viviendas en lo que hoy es el B° Los Eucaliptos. Así que también las donamos, porque urgía cambiar el techo de la casa, por el deterioro que tenía".

A pesar que ya se había resuelto la cuestión edilicia, luego apareció otro inconveniente, rememora Arquez: Aguilares solicitaba también contar con una dependencia judicial. Sin embargo, la propuesta de Monteros, de cubrir como jurisdicción de oeste a este, seguía siendo un argumento fuerte. "Pero además está la fortaleza de la gente, si tenemos un Centro Judicial, la carrera de Kinesiología que cumplió 24 años y otras tantas instituciones, es porque los monterizos se movilizaron para concretar ese crecimiento. En mi caso, en mi gestión, me tocó a penas una parte y creo que lo cumplí para avanzar en ese sueño que era conectar con mejor acceso a la justicia".

Lo que era imposible, hoy sigue creciendo

Pasado 25 años de la inauguración formal del Centro Judicial, Arquez admite que cuando entra al edificio no puede evitar sentir orgullo de ver la excelente conservación del edificio, como también del que fue adquirido luego, al lado, "es un verdadero patrimonio arquitectónico lo que tenemos los monterizos".

"La obra final es hermosa, cuando entré se me llenaron los ojos de lágrimas, hicieron un trabajo bello. Porque se mantuvo la fachada, la fuente en el segundo edificio y los detalles de esas construcciones en la parte de adentro".

Arquez aprovechó también para felicitar a la justicia y las gestiones que se hiciera para la ampliación a un tercer edificio. Al ser consultado si creí, allá por el 2000, que hoy se tendría la estructura judicial que se alcanzó, respondió de manera contundente "no tenía dudas de su crecimiento, porque así lo quiso el pueblo de Monteros, esa institución no fue labor de mi generación, o de otra posterior, era un deseo de generaciones previas a nosotros, y lo sigue siendo, por algo continúa su ampliación".

Para concluir, Arquez revela un secreto, un ritual que realiza cada vez que un viejo edificio de la ciudad se demuele "guardo un ladrillo, lo hice con varias casas viejas y emblemáticas de la ciudad, verlas destruirlas, son cosas que me duelen. Así que lo que hago es guardar algo de lo que fue. En el caso del edificio del Centro Judicial, me llena de felicidad que su esplendor se haya recuperado, pasé el 24 de mayo por calle Crisóstomo y al verlo todo iluminado, con las banderas argentinas y ese porte que tiene cada edificio, es hermoso. ¿Qué tiene que ver la arquitectura con la justicia?se pueden preguntar y bueno, cuando uno pasa por esa calle ahí hay algo que se impone y entendemos que aquí, en Monteros hay justicia".