Una expedición de cuatro personas, entre ellas el monterizo Gustavo Otonello logró hacer cumbre en el Aconcagua que está sobre los 6900,08 sobre el nivel del mar, una proeza que muy pocos logran hacer realidad, y para un montañista es como un sueño.

“El año pasado se armó un grupo a través de Facebook, donde se buscaban montañista para la expedición al Aconcagua, en total éramos 44, pero por diversos motivos quedamos solamente cuatros, solamente nos conocíamos por WhatsApp y así fuimos al encuentro el 3 de enero en Mendoza”, comienza contando Gustavo, quien desde hace más de 13 años reside en Neuquén, junto a su familia, que está integrada por su mujer Gissella Lazarte y sus dos hijos de 16 y 9 años de edad.

Para la expedición contrataron un servicio de mulas para llevar elementos que serán vitales para su supervivencia en la montaña. “Contratamos los servicios y fuimos a la sede de Turismo de Mendoza, donde se obtienen todos los permisos para poder subir al Parque Nacional Aconcagua”, comenta.

“La expedición comenzó el 4 de enero desde Horcones, donde están unos domos para los montañista con todo lo vital, y desde ahí comenzamos a escalar varios cerros, para poder aclimatarnos”, dijo. Además agregó que entre los cuatro había un marplatense que se preparó todo un año, pero que no tenía experiencia en montaña, y que la aclimatación para él montañista era fundamental. Solamente dos pudieron lograr la cumbre.

“Desde el campamento Plaza Francia hay miradores en distintos cerros y se ve la pared lateral sur del Aconcagua y la vista es imponente”. El “Ojincho” como lo conocen en Monteros, hizo dos viajes hacía plaza de Mulas para llevar equipaje. “Lo necesitaba para no ir tan cargado en la mochila”. “Estuve dos días a 5.500 msnm, durante dos días íbamos y veníamos por los cerros”.

El 13 de enero a las 17 horas, quedará grabada en su memoria, ya que luego de diez horas de caminata, pudo llegar a la cumbre que anhela y sueña todo montañista argentino, el Aconcagua. «Fue algo espectacular, algo que los montañista desean, hay que estar bien preparado para esto».

Con respecto a su seguridad y la de sus compañeros, el monterizo comentó que hay una frecuencia de radio para estar comunicados con los servicios de emergencias. “Hasta un helicóptero hay”.

Otonello comenta que tomó cariño con la montaña desde muy chiquito, cuando transcurrían sus veranos en la casa de sus abuelos en Tafí del Valle. “Siempre me quedaba todo el verano y salía a caminar por los cerros, me gusta mucho la montaña y ahí empecé a dar mis primeros pasos”.

Los cerros tucumanos hicieron de base durante muchos años para este monterizo, y según nuestro registró es el primero en llegar a la tan ansiada cumbre.