Como las inundaciones y las insolaciones, las discordias asociadas a la vida nocturna son un clásico del verano tucumano y este enero tafinisto no será la excepción. El eje de la polémica es la instalación de dos carpas sobre el km 61 de la ruta 307 donde Recórcholis pretende colocar su sede en esta temporada. La Cámara de Propietarios de Hoteles y Afines de Tafí se opone al emprendimiento, lo mismo que la concejala opositora Jéssica Yapura Astorga, con los argumentos de que este perturba la paz del destino turístico y crea condiciones de inseguridad.

 En la Intendencia, a cargo de Francisco Caliva, informaron que el área es apta para discotecas; que habilitarán el local cuando este cumpla con los requisitos legales y que harán los controles. “Ya concretamos todas las presentaciones. Recórcholis tiene 23 años de trayectoria y nueve en Tafí. No habrá inconvenientes”, aseguró el dueño, Javier Farhat.

El montaje de las tiendas blancas ubicadas al lado del Complejo Democracia, escenario de la Fiesta del Queso programada para febrero, provocó el revuelo. Mariana Ledesma, vecina de esa área y propietaria de las Cabañas Sayacuna Huasi, alertó al resto de sus colegas en las redes sociales y el 8 de enero mandó una nota a Yapura Astorga en la que manifestó su voluntad de que el boliche sea trasladado. 

La cabañera esgrimió que las carpas eran precarias y carecían de amortiguadores para los ruidos molestos, y expresó su preocupación por los efectos del consumo de alcohol. “Está de más aclarar que el turista busca tranquilidad. Dichas carpas funcionarán los fines de semana, es decir, cuando tenemos la cantidad de trabajo que esperamos todo el año y para la que pagamos impuestos. Ellos sólo estarán ocho días mientras nosotros estamos siempre, en las temporadas altas y bajas. No es justo”, reprochó.

Más allá de la cuestión económica, Ledesma alegó el perjuicio hacia el prestigio de Tafí del Valle como plaza turística. “Hay que tener en cuenta el comportamiento de los jóvenes, las consecuencias del consumo de alcohol y los posibles accidentes en la ruta”, añadió. 

Y precisó que descreía que Recórcholis tuviese los baños y el esquema de limpieza adecuados para su actividad. “Hubo muchos accidentes en otros años para estas fechas: no sumemos uno más. Queremos un turismo de excelencia hacia el futuro y no podemos tirar por la borda el trabajo que venimos haciendo”, expresó a Yapura Astorga.

La concejala, que es ex funcionaria e hija del ex intendente Jorge Yapura Astorga -después de ocho años de ejercer ese cargo, juró en octubre como legislador oficialista-, adhirió al planteo de Ledesma. Y el mismo 8 de enero solicitó a su compañera de bloque, la presidenta del Concejo Deliberante, Sonia Saavedra, que requiera un informe a Caliva y que este conteste en 24 horas. Jéssica Yapura Astorga precisó que deseaba saber si el boliche cumplía con la Ordenanza 876/2018, que lleva la firma de Caliva en su ex condición de edil, respecto de las instalaciones eléctricas (punto 1) y de las normas de seguridad (punto 2.2). 

“Mi intención es conocer si el material utilizado es ignífugo como lo exige la normativa. Por otro lado, queremos que informen cómo será el control de la venta de bebidas alcohólicas, de seguridad vial y policial. También es necesario saber si la locación es idónea para la instalación de un boliche ya que en la periferia hay casas de familia, hoteles, cabañas y (hospedajes) similares. Fundamento mi pedido en motivos de seguridad pública y transparencia institucional”, dijo la concejala opositora.

Decibeles y papeles

La posición de la cabañera Ledesma recibió el respaldo de la Cámara de Hoteleros que preside Marcela Funes Franco (Posada La Soñada). “Nuestra entidad se opone a la instalación de Recórcholis por resultar perjudicial para los asociados ubicados en la cercanía de este boliche, que están debidamente habilitados como emprendimientos turísticos. Asimismo, la discoteca representa para la comunidad toda riesgos referidos a la seguridad, la higiene y los ruidos molestos dado que se encuentra en una zona de alto tránsito y no posee la infraestructura adecuada”, manifestó Funes Franco a Caliva mediante una nota remitida ayer.

El malestar desembocó ayer en una reunión en la Intendencia a la que asistieron los interesados. Luego de ese encuentro, Ramona Córdoba, encargada de Prensa y Difusión del Municipio, emitió esta declaración en virtud de una consulta de La Gaceta: “en la Dirección de Catastro nos informaron que la ordenanza vigente a la fecha, y que establece el Código de Edificación y de Planeamiento Urbano (0217/91), habilitaría a la firma solicitante para el funcionamiento de un espacio para eventos. En la Dirección de Comercio expresaron que la empresa no ha presentado aún en su totalidad la documentación necesaria para completar la carpeta técnica. Hasta tanto ello no suceda, la Municipalidad no le concederá la habilitación pertinente para el funcionamiento”. 

El texto enviado por Córdoba agrega: “en el caso de que haya una presentación formal de toda la documentación, se realizarían los controles de decibeles de sonido para no molestar a los vecinos. Además, se hará un operativo especial en conjunto entre tránsito municipal, y la Policía de Tucumán para garantizar el orden y la seguridad de vecinos y concurrentes”.

En Recórcholis enfatizaron su voluntad de cumplir con la suma de los requisitos exigidos, como ya lo habían hecho en el período en el que el boliche ocupó el predio de la urbanización Los Castaños. Hasta el verano del año pasado, la discoteca gozó de permisos de funcionamiento expedidos por el ex intendente Yapura Astorga.

 Consultado al respecto, Farhat comentó que para 2020 buscaron salir de la villa para evitar las molestias y que allí surgió la posibilidad de alquilar el lote contiguo al Complejo Democracia. “Tenemos los papeles en orden y estamos esperando la habilitación”, dijo. Los tiempos apremian porque ya pasó el primer fin de semana de enero y el segundo empieza hoy. Los reproches y temores no lograron paralizar los preparativos, y todo está listo para la fiesta inaugural.

Fuente: La Gaceta