Foto: La Gaceta

LL de 18 años estaba siendo investigado y sobre él no había medida privativa de la libertad. Su sobreseimiento se produjo en una audiencia de formulación de cargo. La denunciante era una menor de edad con quien había mantenido un noviazgo.

Despechada tras la ruptura de la relación, decidió acusar a LL de haberla sometido a abuso sexual. Los casos fueron tramitados por la Unidad Fiscal de Delitos de Violencia de Género y Abuso Sexual, a cargo del fiscal Héctor Fabián Assad.

Fue fundamental el informe que elevaron al fiscal los profesionales que participaron del relato que había brindado la presunta víctima en Cámara Gesell. Además, los otros testimonios que se le requirieron, según el juez Carlos Pellegri, fueron distintos.

La justicia no logró reunir ningún elemento concreto que incrimine al joven acusado por su ex novia. El hecho se habría producido en junio pasado y el ataque supuestamente fue brutal. Sin embargo, no se le pudo establecer lesiones. “Lo que más llamó la atención fue que la joven se reía cuando declaraba y sus dichos cambiaban cada vez que se la citaba a testimoniar lo sucedido”, señaló Pellegri.

Después se determinó que la joven había actuado por despecho. Semanas antes, había roto relaciones con LL y este comenzó un nuevo noviazgo. Ahí, enfurecida, pergeñó la denuncia en cuestión. “Es un joven al que se lo despoja del estigma al que se lo había condenado injustamente. Sufrió la denuncia y la condena anticipada de la gente de su ciudad. Algunos, incluso, lo escracharon con leyenda en las calles”, expuso el juez.

“El nuevo Código de Procesamiento Penal (CPPT) nos permite resolver rápidamente cuestiones que antes tardaban meses o años. Los dos sobreseimientos que impuse reivindican en este caso, en un tiempo rápido, a dos hombres acusados falsamente”, concluyó el magistrado.

Otro caso similar en Alberdi

En el segundo casos el beneficiado fue Franco Galleguillo (22 años), de Alberdi. El hombre cumplía 18 días de un total de tres meses de prisión preventiva, que había dictado el juez Pellegri en una causa en que se lo acusaba de “abuso sexual con acceso carnal”. El hecho fue denunciado por una mujer con la que había estado compartiendo una fiesta el 7 noviembre pasado.

Un registro fílmico obtenido de una cámara de seguridad de un motel de Alberdi fue clave para resolver el caso. En la grabación se observó a la mujer ingresando abrazada con Galleguillo al hospedaje. La prueba fue exhibida a la acusadora y al juez en una audiencia de revisión de control de la preventiva, requerida por Assad y la defensa.

La mujer terminó confesando la falsedad de su denuncia y el magistrado finalmente dictando el sobreseimiento. “Dijo que lo había hecho por temor a sus padres, que la increparon acerca de dónde estuvo tras permanecer varias horas desaparecida. Además, quisieron saber qué le había pasado, al presentar una lesión en su zona íntima que le generó pérdida de sangre y su internación en el hospital de Alberdi”, dijo el abogado Arce.

Ahora Galleguillo, un trabajador rural, prevé iniciar contra la mujer una demanda por falsa denuncia, infamia y daño y perjuicio. “Mi defendido enfrentaba la posibilidad de ser condenado a 15 años de prisión. Desde el vamos, ya tenía prisión preventiva por tres meses. Su situación iba a ser muy complicada si no aparecía la filmación” añadió (La Gaceta).

Estadísticas de denuncias

Las denuncias falsas pueden tener consecuencias devastadoras tanto para los acusados, como para las víctimas de abusos reales.

«Son denuncias peligrosas porque buscan corromper un sistema que fue diseñado para proteger a las víctimas y castigar a los maltratadores y no para ser usado con otros fines», indica desde Madrid, la psicóloga clínica Paula Ronco Cardoso.

En Argentina los casos de denuncias falsas, como en el resto del mundo son ínfimos. Desde su creación en septiembre de 2016, la Oficina de Violencia Doméstica que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha recibido la denuncia de 147.489 personas, lo cual da 43 por día. El 76% de las consultas fueron realizadas por mujeres y el 24% por varones. Pero es necesario mencionar que en este último porcentaje la mayoría de las denuncias fueron realizadas por adolescentes y niños menores de edad. Las denuncias en su mayoría fueron hechas hacia hombres de entre 22 y 49 años, que pertenecían al ámbito familiar, de pareja y/o fraternal de sus víctimas.