"Rodo" Bulacio, artista monterizo.

El 22 de octubre en Sesión Ordinaria, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por unanimidad en el Orden del Día 1359 «Declarar de Interés Cultural la obra y Trayectoria del artista Plástico Tucumano Rodolfo Bulacio».

La iniciativa de presentar el proyecto surgió de Camila Cruz Contrera. La adolescente de 14 años, es alumna de la Escuela de Bellas Artes de la UNT y luego de una exhaustiva investigación de la obra de Rodolfo Bulacio propuso y tomó la iniciativa de solicitar que sea considerado de interés cultural a nivel nacional.

Cruz presentó la propuesta a la la diputada Teresita Villavicencio, quien se encargó de llevar adelante el proyecto, que finalmente fue aprobado. El documento cuenta además con el respaldo de los diputados: Hernán Berisso, Ana C. Carrizo, José L. Ricardo y Mirta A. Soraire.

La obra del artista monterizo asume una nueva jerarquización en el ambiente. «Esto abre la puerta para muchísimas cosas, para la fundación y para la cultura de Monteros» indicó Gabriel Bulacio, hermano del joven artista fallecido en los ’90.

Fragmento de la misiva presentada como parte del proyecto

«Héctor Rodolfo Bulacio (Rodo) fue un artista plástico Tucumano nacido en Monteros, provincia de Tucumán el 1° de octubre de 1970 y asesinado el 10 de marzo de 1997 con tan solo 27 años. Desde pequeño tenía una atracción hacia el arte, a los cuatro años empieza a pintar e inventaba historias. A los 5 años no lo querían recibir en el Jardín de Infantes ya que los maestros decían que tenía una mentalidad e inteligencia de un niño de primaria por lo que con 5 años ingresa a primer grado.

A los 8 años cuando estaba en cuarto grado ganó su primer premio, fue una pintura que hizo para el “Día de la Tradición”, a partir de ese momento comenzó su desarrollo en la parte artística hasta el día de su muerte.

En 1988 se radica en la ciudad de San Miguel de Tucumán. En 1992 asiste al Taller Xilos, allí adquiere una formación básica en diferentes técnicas de grabado que se evidencia en sus tempranos premios. Es estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas -Taller matutino y Taller de pintura de la Facultad de artes de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y adscripto estudiantil en la Cátedra “Práctica de Taller II de Dibujo y Pintura” en 1994. También se dedica a la escritura. En 1996 inicia su actividad como docente particular en su Taller de Primavera.

Podría identificarse a parte de la obra que ha dejado como un pop residual, como un eco que repite, imita y distorsiona una producción dominante en centros del capitalismo. El produjo desde un lugar marginal en relación a esos centros: los suburbios tucumanos y no lo disimuló. Pero Rodo caminando por la década de los noventa como en una pasarela, se transformó en un grito, espeso, que sigue generando ecos en producciones actuales después de veinte años de que la vida le fuera arrebatada.


En plena convertibilidad pintó “One Rodo”, conocido también como “Rodólar”, el óleo de un billete en cuyo centro estaba su propia cara. También se destaca la obra “Escudo Nacional” donde en su centro lo rodea pintando delante de los laureles, “margaritas”, que para el significaban la belleza pura, la corona se refleja con el sol del escudo y rodeándolo también con corazones azules que recortó y pegó con telas.

En 1995 realiza la Performance “Mucha Katanga en la coctelera”, donde “se casa con el arte” siguiendo todos los rituales de la ceremonia: vestido de novia, fiesta con torta de bodas, caravana de autos con bocinas sonando. Estaban invitados a la boda todos sus amigos realizando este acto alrededor del gran reloj en el Parque 9 de Julio de la ciudad de San Miguel de Tucumán, lugar emblemático de los tucumanos en donde las parejas recién casadas posan para las fotos. En medio del bullicio y los flashes, unas señoras comentan que la novia parece en realidad un joven. Mientras la madrina acomoda los pliegues del gran vestido blanco inmaculado y mientras el novio, también vestido de blanco, saludan y se preparan para la foto.

1997: Realizó una instalación conjunta en San Diego, Estados Unidos.
“Rolo”- Una obra sin terminar donde la imagen central era su amigo hasta que repentinamente se encontró con su muerte.

El 18 de marzo de 1997 Rodolfo Bulacio, Rodo, regresaba de una reunión de amigos, y al entrar a su casa, se encontró con cuatro ladrones que lo golpearon brutalmente su cabeza dejándolo sin vida. Luego de este asesinato y para borrar evidencias, lo asesinos prendieron fuego su casa, no solo con su cuerpo adentro sino la totalidad de su contenido donde se perdieron también las más de sus últimas 70 obras realizadas.

El día 18 de julio de 2017, su familia y amigo crean la “Fundación Las Margaritas de Rodolfo Bulacio” en Monteros, en una casona de más de 800 metros cuadrados que no cuenta con subsidio ni provincial ni municipal y que es mantenida por amigos. En dicha Fundación se realizan diversas actividades culturales como: Talleres de pintura, dibujo, grabado, fotografía, teatro, baile y presentaciones en general.

A pesar de su juventud, no se conoce en la provincia de Tucumán otro artista que haya tenido tantas exposiciones en su homenaje luego de su fallecimiento. Diferentes autores han escrito sobre su obra y acciones, tiene su propio libro (UNT) y demostró que podía ser un gran creador sin título y a tiempo completo; produjo una cisura en el arte de la provincia. Fue un artista que estuvo al margen o fuera de las tendencias más comunes.
Es por todo lo expuesto es que solicito a los Sras. y Sres. legisladores que me acompañen con esta justa y merecida aprobación de dicho proyecto».