La Policía de Cipolletti, Río Negro, luego de un paciente seguimiento, pudo dar con un prófugo que era buscado por la justicia de Tucumán por una violación ocurrida durante un asalto. El hombre, de 25 años, permanece preso y será trasladado en los próximos días, indicaron fuentes policiales.

El procedimiento se concretó el pasado sábado por la mañana en un sector rural cercano a Cuatro Esquinas. En apariencia, efectivos de la Comisaría 32 tenían sospechas de un hombre, y gracias a información aportada por un testigo, se decidió avanzar con la detención.

El sospechoso se encontraba trabajando en un aserradero y de esa manera había logrado instalarse en la zona y cubrir sus gastos diarios. Sin embargo, su imagen no es desconocida porque desde hace un tiempo se viralizó por redes sociales como Facebook y Whatsapp y figuraba como prófugo de la Justicia de Tucumán.

A partir de una tarea de inteligencia de agentes de la Comisaría 32, especificaron las fuentes, se resolvió identificar al sospechoso. Fue así que el sábado se lo interceptó cuando ingresaba al aserradero y se lo notificó sobre su detención.

El operativo se desarrolló sin mayores inconvenientes y el acusado de violar a una mujer durante un asalto a una casa particular quedó alojado en un calabozo de la unidad policial del barrio La Paz.

Sobre el sospechoso trascendió que tenía una orden de captura nacional emitida por una fiscal del Centro Judicial de Monteros. La causa está caratulada como abuso sexual.Las autoridades judiciales tucumanas ya fueron notificadas de la detención informó el portal  lmcipolletti.com

Otro abusador sexual que estaba prófugo fue capturado

El viernes pasado MONTERIZOS dio a conocer otro caso similar al de Río Negro, pero que fue capturado en Buenos Aires, tras 4 años prófugo de la justicia.

El detenido tiene 45 años y era buscado desde 2015. Prestó declaración en la jornada del jueves en la Fiscalía I del Centro Judicial Monteros, a cargo de la doctora Mónica García de Targa.

Está acusado de abusar de la hija de su pareja, cuando la niña tenía 10 años. Los ataques ocurrieron en la ciudad de Famaillá, entre 2013 y 2014.