En el marco de la Semana Internacional del Parto Respetado se presentó un informe audiovisual titulado “Tiempo de parir”. La producción denuncia que en Argentina se realizan, en promedio, el triple de las cesáreas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. En Tucumán, la cantidad es incluso mayor: llega al 91 por ciento

El documental, realizado por organizaciones de la sociedad civil, médicos y especialistas en violencia obstétrica de la Defensoría del Pueblo, con datos del ex Ministerio de SaludUNICEF, reune datos alarmates sobre las cesáreas que se realizan en el sistema privado de salud en Argentina. 

Según el informe, mientras el número de cesáreas debería oscilar entre el 15 y el 20 por ciento, en Argentina ronda el 45 por ciento en el sistema público y del 67 en el privado. La documentalista Graciela Stuchlik, al frente de la organización Parir y Nacer y de “Tiempo de parir“, señaló en diálogo con Página 12 que “el problema reside en que el equipo profesional en vez de ponerse a disponibilidad de la persona que va a parir se rige por sus propios tiempos. Tiempo es dinero, sobre todo para el sistema privado. Muchas de las maniobras que suceden en el parto colocan a la mujer en una situación de vulnerabilidad muy alta, sin la información suficiente para tomar decisiones y hacer preguntas”. 

“No sorprende que Tucumán, autoproclamada provincia ‘provida’ y un territorio que hace punta en la violación de los derechos reproductivos de toda índole, alcance un 91 por ciento de cesáreas en el sector privado y 41 en el público”, señala el artículo publicado por Página 12.

Tucumán, a la cabeza de la práctica de cesáreas


El ginecólogo y obstetra Hugo Tula señaló en diálogo con eltucumano.com que el fenómeno no responde a un sólo factor, sino a múltiples.  En ese sentido, el especialista explicó que, en el mundo, aproximadamente entre un 70 y 80 por ciento de los nacimientos se dan parto normal y el resto, entre un 20 y un 30, por cesárea”. En Tucumán, es diferente. Y Tula aclaró en relación con este tema se debe diferenciar lo que sucede en el sector privado a la parte pública. 

En parte, señaló el médico, el aumento del número de cesáreas en el sector privado se debe a que muchas pacientes piden directamente dar a luz de esa manera para no atravesar el dolor que implica el parto vaginal. “Hoy he visto 4 pacientes de las cuales 3 me han dicho que quieren la cesárea”, ejemplificó. 

Otro factor que influye, aunque no debiera, es la agenda del médico. “A veces, por circunstancias personales, prefiere hacer una cesárea a la paciente y no un parto normal.”, indicó. Esa decisión, en algunas ocasiones, responde a que el parto normal no es programable, mientras que las cesáreas sí lo son, por lo que el profesional ahorra tiempo y no ve afectada su rutina. “Esa circunstancia también pesa”, advirtió en relación con esta práctica. Entre los motivos que enumeró Tula, también aparece el hecho de que por parte de la paciente y su entorno surge una confusión entre parto humanizado y parto sin dolor. “Como diciendo que cuando uno atiende un parto, porque la paciente tiene dolor, el médico tiene la culpa. La gente cree eso. ¿Qué se hace contra esto? Se hace directamente la cesárea, le ponés la anestesia, le sacás el chico y se termina el problema para que no tenga que estar sufriendo 6 o 7 horas con dolor hasta que nazca”, señaló en relación con las prácticas que se registran en la provincia. 

En ese sentido, el especialista también advirtió sobre otro problema que viven las mujeres que optan por el parto natural.”No todas las obras sociales cubren la anestesia para el parto, entonces si la paciente no tiene plata para pagar la anestesia la paciente se tiene que bancar el trabajo de parto de 1, 3, 5, 12, 15, hasta que nazca el chiquito con dolor porque no tiene plata para pagar”.

Esta situación contrasta con el sector público de salud. Según el especialista, los hospitales, al contar con mayor infraestructura y recursos humanos, están más preparados para atender partos vaginales. “Hay más quirófanos, más médicos y anestesistas de guardia activa.

Uno se puede arriesgar un poquito más a llevar a la paciente a trabajo de parto y hacer un parto normal”, explicó. Esto permite que, en caso de una emergencia, la situación sea controlada con mayor facilidad y que, si la paciente requiere una cesárea de urgencia, se pueda realizar. 
Por otra parte, Tula aclaró que por el contrario de lo que se cree comunmente, las obras sociales pagan más al médico por realizar un parto normal que una cesárea.

“El costo de una cesárea contra el de un parto normal es mucho mayor; pensar el mito este de que el doctor le hace cesárea porque cobra más es totalmente fuera de focoporque es todo lo contrario“, resaltó el especialista. Y si bien la intervención es programable, el experto recordó que el médico que realiza la práctica luego debe realizar un seguimiento durante días a la mujer ya que se trata de un postoperatorio, con sus riesgos, controles y recaudos. Sobre los pagos, Tula también señaló que existe un lado B sobre las ganancias y es el cobro del plus que practican algunos profesionales. 

Riesgos y daños a futuro

Tula señaló que “no es que la cesárea es la panacea”, aunque reconoció que permite salvar muchas vidas, tanto de madres como de bebés. Sin embargo, advierte que tiene más riesgo que el parto normal -que también implica cierto peligro-. “El parto tiene que ser totalmente institucionalizado, siempre los riesgos son diagnosticados en forma retrospectiva por eso siempre se tienen que hacer todos los controles”, remarcó. 

La práctica quirúrgica también trae aparejados otros problemas. “El número de cesáreas está aumentando y es un factor de riesgo espeluznante, porque aumenta el número de una complicación obtétrica que se llama acretismo placentario“, alertó el obstetra. “Cuando la paciente más veces se opera tiene más posibilidades de que la placenta se pegue en la cicatriz anterior y cuando se implanta en la cicatriz anterior la placenta carcome el útero y puede pasar a la vejiga. Carcome la vejiga porque la placenta es un órgano que penetra para sacar la sangre del músculo para dale al bebé, si no tiene, se implanta mal, tiene que buscar de algún lado. Y cuando se produce ese acretismo placentario, eso es terrible, porque el porcentaje o incidencia en cuanto a muerte materna aumenta exponencialmente”, enfatizó.

Ante este escenario, Tula remarcó la responsabilidad del profesional ante un pedido de cesárea. “La gente común no entiende porque no sabe y no tiene por qué saberlo. Por eso, el médico le tiene que explicar los riesgos y a medida que se van haciendo más cesáreas, más riesgos”, concluyó. 

El parto humanizado

En la Argentina, desde el 2004 existe la ley nacional de parto humanizado (25.929). “Toda mujer tiene derecho a un parto natural, a estar acompañada por la persona que ella desee, a elegir la posición en la que quiere parir y a ser protagonista activa y recibir información necesaria para decidir”, reza la norma. 

La semana pasada, en el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado que llevó como lema “Menos intervención, más cuidados”, la directora de la Maternidad, Elena Hurtado, destacó que “el parto respetado tiene como finalidad y centro de la atención a la mujer embarazada y su familia, ya que el nacimiento es un evento que afecta a toda el núcleo familiar. Tratamos que el parto sea los más fisiológico posible y en caso de necesitar algún tipo de intervención, se le informa a la embarazada que se le realizará y posterior a eso, actuamos. Todas las decisiones (como ser cesáreas de urgencia) son debidamente informadas  a la mamá y a su acompañante, así como también las condiciones y las características de esa intervención”.

Fuente: El Tucumano