La tensión dentro del deporte es algo cotidiano y que todo deportista debería saber lidiar con ello. Sin embargo, en algunas ocasiones se actúa con violencia, reacción totalmente fuera de lugar, y eso fue lo que ocurrió en un partido de waterpolo.

Durante el enfrentamiento, un jugador que se encontraba en el agua se encaró con el técnico del equipo rival e intento lanzarle un pelotazo que finalmente impactó en una árbitro.

El entrenador, lejos de intentar calmar la situación, reaccionó de la peor manera posible, ya que respondió saltando a la piscina y propinándole una patada en la cara. Esto supuso una tremenda pelea acuática ante la sorpresa de todos los presentes.