A las 20:58 del miércoles, Milagros Gomez, pisó Acheral y se reencontró con sus familiares y amigos, en una emotiva llegada.

La vivienda de la familia Gomez, estaba adornada de punta a punta, y durante la tarde, el ir y venir de familiares para dejar todo en condiciones era incesante.

Milagros apenas se bajó del auto, fue recibida por sus amigas de siempre y se fundieron en un abrazo profundo y conmovedor. Solo se escuchaba el llanto de alegría y de emoción de los chicos. Tras los primeros saludos, se escuchó un ensordecedor aplauso de todos los presentes.

En el patio de la vivienda, había mesas y sillas, y todo estaba preparado como un cumpleaños. “Esta es una nueva vida”, dijo Milagros, que mucho no le prestaba atención a los mayores, pero si a sus amigas y compañeras del colegio.

“Estamos muy contentos, que mi hija esté en casa de vuelta, y agradezco profundamente a todas, pero a todas las personas que pusieron su granito de arena, para acompañarnos en el largo trance, desde el 11 de diciembre hasta la fecha”, expresó con profunda emoción, Soledad, su mama, que junto a Anselmo, no se despegaron ni un segundo de Milagros.

Durante la entrevista, Soledad se detuvo en dos momentos muy puntuales y son nuevos para todos. Uno fue un llamado desde Alemania que mediante traductor se enteró que una familia quería realizar la donación del órgano. “Había un joven con muerte cerebral, que sus padres habían decidido desconectarlo y ellos me manifestaron que querían hacer la donación del hígado a Milagros”, contó y agregó, “yo no podía creer lo que estaba escuchando, fue muy emotivo escuchar eso”. Ese llamado fue unos días antes del la intervención, pero el problema era que el órgano iba a estar entre el 4 y el 5 de enero en Argentina y no había tiempo. Luego, la historia es conocida, el hígado llegó el domingo 30 de diciembre y al intervención duró aproximadamente 16 horas.

El otro momento fue cuando los médicos veían la evolución de Milagros a paso agigantados y le contaron que, había chicos trasplantados al igual que “Mily” que llevaban siete años internados en el Hospital. “Dios estuvo de nuestro lado, la fortaleza que tiene Mily es muy grande”.

Milagros, estuvo rodeados de amigos en su primer día en casa, padres de compañeros del colegio, vecinos, amigos, el plantel completo de Monteros Vóley, los chicos de hockey del “Naranja”, el delegado comunal, Luis Trejo, y los concejales Fabían Giménez y Julio Chico.

“Mamá no llores, voy a estar bien”

Milagros también fue importante en los momentos tristes de sus padres, cuando parecía que el mundo se derrumbaba.

” – Mamá no llores, voy a estar bien, tenemos que luchar – “, “pero yo por dentro pensaba que se podía descompensar en cualquier momento o tener algún problema, yo no me podia relajar”, revela Soledad.

Por último cuenta que cuando a “Mily” le sacaron la “maldita mascara” (dixit) le dijo; ” Mamá, yo tengo otra vida y volví a nacer, olvídate que fui trasplantada, voy a estar bien”.

Cada relato de Soledad, ponía la piel de gallina a cada uno de los presentes, pausada y con firmeza relataba cada momento que le tocó pasar.

Después de tres larguísimos meses, Milagros ya está en Acheral, su casa, su lugar en el mundo.