Sergio Galleguillo fundó en La Rioja una escuela de arte en un edificio que estaba abandonado y con este gesto el artista aseguró que dejó una huella, el sueño de su madre.

“Más allá de cantar y girar, uno debe dejar una marca y eso es seguir lo que hacía mi madre: compartir lo que uno tiene”, recordó emocionado.

Reconoció que gracias a su carrera artística, su vida “cambió muchísimo”: “Tengo la suerte de vivir muy bien porque siempre lo comparto”.

Contó que frente a la casa de su madre había un edificio de tres pisos abandonado “que estaba complicadísimo” y pensó que era una “muy buena idea” recuperarlo.

“Venía con unos changuitos a limpiarlo para sacar lo malo que había”, recordó y completó: “Se le cambió la cara al barrio”.

Fuente: Cadena 3