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La problemática tienen varias facetas: por un lado, la existencia de institutos que ofrecen capacitaciones que no habilitan a atender pacientes y, por otro lado, personas que ejercen ilegalmente la profesión tanto en el sector público como en el privado. Las irregularidades, a su vez, se complementan con la ausencia de una Ley Provincial que regule la práctica en la Provincia. Por todos estos motivos, kinesiólogosuniversitarios exigen que la Legislatura de Tucumán trate un proyecto que data del 2006 pero que nunca tomó estado parlamentario.
Tucumán es el único distrito que no cuenta con una ley provincial que reglamente el ejercicio de la profesión”, denunció el licenciado en Kinesiología y Fisioterapia UbaldoJuárez Palomo (matrícula profesional 191). El especialista, quien se desempeña como jefe de la Unidad de Kinesiología en el Hospital Nuestra Señora del Carmen, fue quien redactó hace doce años el proyecto de ley junto al doctor Luis Francisco Cerda. La última vez que hubo interés en tratarlo en comisiones fue en 2015, pero todo quedó en nada.
Kinesiología es una carrera universitaria que tiene un título de grado: quienes completan la trayectoria académica se reciben como licenciados. Remarco esto porque la Ley Nacional 24.317 que regula las carreras médicas y paramédicas en Argentina no contempla los títulos intermedios para la Kinesiología, como sí lo hace por ejemplo en Bioquímica, donde hay técnicos y auxiliares de laboratorio. Por eso, vemos con mucha preocupación que se ofrecen estos títulos que son ilegales y personas que publicitan este tipo de servicios en las redes sociales”, apuntó.
Juárez Palomo agregó que, por estas irregularidades, muchas personas resultan perjudicadas: quienes estudian en institutos que no ofrecen títulos habilitantes y, fundamentalmente, los pacientes, que se ven expuestos a grandes riesgos. “Ni siquiera podemos hablar de mala praxis, porque para ser acusado de mala praxis por un paciente, primero hay que tener el título habilitante”, expresó.
Por eso, también solicitó la intervención del Ministerio de Educación y de la cartera de Salud para evitar que se cometan delitos tanto a nivel educativo como en centros de atención ilegales ubicados principalmente en San Miguel de TucumánConcepción Aguilares.
En diálogo con eltucumano.com, el especialista también reparó en que “existen estudiantes de la carrera, masajistas, profesores de educación física y enfermeros que ofrecen tratamientos de rehabilitación cuando no están preparados para realizar prácticas que incumben a un kinesiólogo“.
Riesgos para la salud
Juárez Palomo se mostró particularmente afligido por los peligros a los que quedan expuestos los pacientes. “De la misma manera que un medicamento puede hacernos bien o mal, lo mismo sucede con la aparatología o las maniobras manuales”, expuso.
“Hay prácticas que no están indicadas en determinadas patologías, como pueden ser la diabetes, la osteoporosis, los problemas de coagulación o las várices. Si se aplican mal, se puede causar iatrogenia, es decir, un daño mayor al que ya tiene el paciente. Con esto quiero decir que un simple masaje puede dejar marcas en tejidos superficiales si no se hizo una evaluación completa antes de elegir la técnica”, especificó.
“Lamentablemente para nosotros es casi un clásico recibir a adultos mayores con reemplazo de cadera con serias dificultades porque recibieron un mal tratamiento. Una persona que no tiene los conocimientos para tratar estos casos puede volver a provocar una fractura o romper las placas que colocó el traumatólogo durante la operación”, advirtió el profesional.
Cómo saber si un profesional está habilitado
Además de solicitar el tratamiento de la Ley Provincial y la intervención del Estado en la problemática, Juárez Palomo brindó consejos para que los pacientes puedan saber cuándo un kinesiólogo cuenta con título profesional habilitante.
“El paciente debe exigir el título al profesional que lo atiende. Que el diploma universitario esté exhibido en el consultorio no es opcional, sino una exigencia de la Ley Nacional 24.317”, detalló. En el caso de los profesionales que realizan visitas domiciliarias, “deben contar con una credencial emitida por el SIPROSA que cuenta con una foto, institución que expidió el título y el número de matrícula otorgado por Fiscalización Sanitaria”.
“Es importante que tomemos conciencia que se trata de una cuestión de Salud Pública. Las personas que no cuentan con título habilitante suelen ofrecer estos servicio por un costo menor, por lo que esto también es un factor de alerta. Pensemos que muchas veces por hacer un ahorro ponemos en riesgo nuestra salud, la de nuestra madre, un abuelo o cualquier ser querido. Estemos atentos”, cerró.
Fuente: El Tucumano