005799415994En una conmovedora ceremonia realizada en el Cementerio de Darwin se homenajeó a los 90 soldados argentinos identificados recientemente.

En el cementerio se instalaron por primera vez placas con nombre y apellido en las tumbas de 90 soldados que hasta ahora descansaban bajo la leyenda “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Uno de los identificados, que recibió un histórico homenaje es el soldado monterizo Manuel Alberto Zelarayan. El diario La Nación publicó hoy una breve historia de Zelarayan en su sitio on line.  Nació en Monteros y a la edad de cinco años, emigró con sus padres, Segundo y Filomena, y su hermana María a Ingeniero Budge, en el Gran Buenos Aires.

Allí completó sus estudios primarios. En cambio, los secundarios debieron ser interrumpidos en tercer año cuando fue convocado para cumplir con el servicio militar. También dejó su trabajo en una fábrica de planchas. Entonces se incorporó al Regimiento 7 de Infantería Mecanizada de La Plata. Y desde allí, con 19 años, viajó a las islas.

Su familia nunca recibió precisiones sobre el sitio ni las circunstancias de su caída, aunque algunas versiones afirmaban que había pisado una mina y su cuerpo había quedado deshecho. Sin embargo, esto fue desmentido con la identificación: el cuerpo estaba entero”.

005799415993

El otro soldado tucumano identificado fue Julio César Segura, “quien nació en nuestra provincia pero creció en el partido bonaerense de Moreno. Según un informe del diario La Nación, de chico trabajó haciendo repartos en camiones y según su hermano era muy emprendedor y no le tenía miedo al peligro”.

Los familiares de los soldados argentinos dejaron flores y rosarios en cada una de las tumbas del Cementerio de Darwin.

La ceremonia inédita e histórica, incluyó una oración religiosa y honores militares para rendir homenaje a los caídos argentinos y británicos durante la guerra de 1982, a poco de cumplirse el 36 aniversario del inicio del conflicto.

Los familiares coincidieron en que hoy es un día histórico que representará un cierre de casi 36 años de dolor, pero también representa la apertura de una nueva misión: la de no olvidar.