Isauro ArancibiaEl fin de semana se realizaron diversos homenajes en memoria de los desaparecidos y asesinados en el país, durante el golpe de estado cívico-militar, iniciado en 1976. Entre las figuras que se recordaron en la ciudad de Monteros, estuvieron los hermanos Arancibia. Isauro, uno de los nombres que desde los sindicatos docentes, cada 24 de marzo, es recordado con las voces unidas en el grito de: ¡Presente!

En la década del 50′ se luchaba por la enseñanza laica y libre, por la equiparación salarial de los maestros provinciales con los nacionales. El accionar de Arancibia estuvo dirigido a mejorar la legislación en educación y lo hizo: Se crearon las juntas de clasificación con representación docente, régimen de licencia, bonificación por zona y por antigüedad.

Isauro Arancibia, uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), era para 1976, un referente indiscutible a nivel provincial y nacional, y por lo tanto: “peligroso”. Él y su hermano, Arturo René Arancibia, fueron asesinados en la madrugada del 24 de marzo de 1976, por personal civil y policial en el local de la Agremiación Tucumana de Educadores de la Provincia (ATEP) donde residían.

Isaburo ya había sido amenazado, ya estaba advertido, pero no escapó. Junto a su hermano, resistió con dos escopetas de caza “y dieron muerte a uno de los asesinos, cayendo ellos después. El cuerpo de Isauro Arancibia tenía más de cien balazos” (CETERA-Prensa).

¿Qué significa el nombre de Isauro?

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Concebido como símbolo de lucha docente en Tucumán, dejó un legado, que para muchos y muchas tucumanas, es deber difundir a las nuevas generaciones, desde la práctica misma de la docencia, asumiendo el compromiso de participación sindical, desde instituciones como una biblioteca, desde la investigación de su vida y desde el arte: en su abanico de posibilidades.

Es desde la manifestación artística, la poesía, que el docente y gremialista fue reconocido, por otra figura monteriza: Delfina Concepción Pariente, hoy jubilada docente, Licenciada en Letras y escritora, recibió la amistad de Isauro, de su hermano y sus hermanas, como una herencia; sus madres pasaron tardes enteras tejiendo en la casona sobre calle J.M Monzón. Mientras los hijos de ambas, entre charlas y meriendas imaginaban sus futuros.

Delfina,”Coqui” o “Coquita” como exige ser llamada y es conocida por todos sus vecinos y familiares, abrió las puertas de su casa a MONTERIZOS, en San Miguel de Tucumán, para contar y revelar un Isauro hecho poesía. “A Isauro” es un soneto que recibió el Primer Premio en la categoría “Poesía” del Concurso para Docentes Secundarios organizado por APEM, en 1989. Y fue destacado como una obra de compromiso social y política en Cuba (2001) y España (2004).

La escritora recordó a Isauro, en su época de juventud “Había en él una sensibilidad para la clase más sufrida de la población, siempre la tuvo […] Mi mamá amasaba y cuando la mamá de Isauro llegaba con él y sus demás hermanos, ellas se sentaban a tejer. Fue por eso que surge nuestro vínculo, entre los hermanos de ambas familias forjamos un culto a la amistad, aunque que no íbamos a la misma escuela, yo iba a la Comercio y él a la Normal. Hay amistades que son para siempre, a pesar de lo que ocurra en la vida, como la muerte.”

NuevoDocumento 2018-03-25_2Coqui” rememora en qué circunstancias creó la poesía “A Isauro“, y dice “La escribí impactada por la situación. Yo ya vivía en San Miguel, trabajaba, tenía mis hijos. Enterarme de lo que le había pasado, fue un golpe muy duro; la escribí en ese momento…en mi cabeza, no la volqué a papel inmediatamente, tuve miedo. Y es ese el miedo que nos acompañó, miedo por los hijos adolescentes, por salir a la calle, había que trabajar y un gran amigo estaba muerto, asesinado”.

La poeta monteriza confiesa que casi una década después el poema conoció el papel. Ya en democracia, aquellas palabras que surgieron en su cabeza a modo de enojo, repudio, duelo, lágrimas que no pudo llorar, tras la muerte de Arancibia, brotaron un día de nuevo, dispuestas a ser conocidas. “No tuvo muchos cambios” aclara la escritora y recita un fragmento del soneto “El miedo caló hondo en nuestros huesos, la familia, la amistad amordazadas“, “creo que ese es el justificativo a tantos años de no pasar a papel, lo que pensaba, lo que sentía”.

“Isauro soñaba con la docencia, para él era trasmitir lo que se sentía al estudiante, y eso es maravilloso, eso se llama: pasión docente. Lo entendí y lo entiendo, porque para mí, los mejores años de trabajo, fueron en la docencia, enseñarle al alumno […] Hay que seguir los pasos de una persona como él, un monterizo que se proyectó con sus ideales de compromiso social-educativo a todo un país. Creyó que a través de las instituciones de las que él formó parte, eran necesarias fortalezerlas. Lo creyó y lo hizo”.

Para concluir, la poetiza monteriza reflexiona “Puedo decir que lo amaba, desde ese “amar” a alguien a quién se admira, porque todo lo que de chica recuerdo de él, que para entonces eran sueños, él de alguna forma los fue concretando a través del camino de la docencia, y eso es digno de admirar y necesario que se conozca”.

A Isauro

Empuñabas el fusil de la palabra

en las filas rebeldes enrolado,

queremos recordarte, amigo mío

con tus sueños docente acribillado.

El miedo caló hondo en nuestro huesos,

la familia, la amistad amordazada.

Fue tu vida alarido de coraje…

y fue tu grito acallado en madrugada.

Corre marzo y las hojas van cayendo

como cae la sangre derramada

en las húmedas baldosas del silencio.

Es el frío silencio de majada

temerosa del rugir de la metralla

¡Esperando tu regreso de la NADA!

 

A Isauro” fue publicado en el libro de poemas “Solo un instante” (1994) de la escritora monteriza Delfina “Coqui” Pariente.

El poema fue transformado a canción, con música de Miguel Ángel Cristobal Albornoz, escritor monterizo.