005799415690Una pareja de tucumanos padeció momentos de pánico en las paradisíacas aguas de playa Do Forte, en Natal, al norte de Brasil. En un intento por caminar sobre las famosas “piscinas naturales” del lugar, los veraneantes fueron arrastrados por las olas y debieron ser auxiliados por un vendedor ambulante. “La hora en el mar más larga de nuestras vidas”, se llama el estremecedor relato de Marina Alvarez, la tucumana que, junto a su marido Gustavo Brunet, sobrevivió para contarlo en las redes sociales.

Hoy puede ser un gran día! Así lo vivimos, así lo creemos. Estoy contando esta experiencia para que no le ocurra a nadie más, o por lo menos lo evite. Ayer a la mañana, decidimos con mi marido Gusty, recorrer otra playa, pues donde estamos alojados (Ponta Negra-Natal) las olas son bastante bravas y buscábamos tranquilidad. Así leyendo nos encontramos con una Playa llamada Do Forte, caracterizada por poseer piscinas naturales qué se forman cuando el mar rompe contra un murallón inmenso de piedras“, así comienza la historia que Marina compartió en su perfil de Facebook.

Habían tomado la decisión de recorrer la playa, después de compartir una larga charla con una pareja de brasileños, que sin saberlos iban a ser protagonistas principales de esta historia que pudo haber terminado en una tragedia. “En una mesa de bar se inició espontáneamente conversación con dos brasileros, Saúl nacido en Natal y Dani de Rio de Janeiro. Una hermosa charla, intercambio de teléfonos, y el incentivo constante de que conozcan las maravillas naturales que Argentina posee“, detalla Marina en el texto, que buscó también tranquilizar a sus familiares y amigos.

Habíamos programado un último chapuzón, para luego ir al súper. La belleza de este lugar es mágica, las piscinas naturales tranquilas, caminas (pues haces pie) todo el trayecto, si bien veíamos romper las olas, decidimos acercarnos aún más, habíamos visualizado a otros turistas subir hasta las piedras y bajar sin ningún problema. Sin darnos cuenta ya estábamos sobre las piedras. Decidimos alejarnos pues considerábamos el peligro de golpearnos. De a poco intentábamos volver pero el agua nos llevaba hacia el costado, rodeando las piedras. En un momento, deje de hacer pie y le dije a ‘Gusty’ ‘volvamos, esto ya no me gusta’. El accedió e intentamos nadar para regresar, pero el mar nos ganó, nos llevó a la boca de entrada al mar, donde no hay piedras, donde está el ingreso del agua. En segundos el agua nos chupó por debajo. Cuando abrimos los ojos estábamos separados y muchos metros detrás de las rocas“, continuó detallando la mujer.

Fuente: La Gaceta