005799415519El enfrentamiento entre dos grupos antagónicos de jóvenes de San Isidro de Lules derivó en la madrugada del domingo en una situación de caos y violencia, que incluyó un tiroteo y un herido de bala, con un dañado comercio como escenario.

La pelea comenzó a la salida de un boliche de esa ciudad, ubicado en la Cayetano Nazca y Avellaneda. Según informó la Policía, el Sistema 911 recibió un llamado para denunciar de que se estaba produciendo una “batalla campal” en la estación de servicio ubicada en la entrada del municipio, lindera con la rotonda de la ruta provincial 301.

Los adolescentes comenzaron a discutir en la puerta del local bailable y siguieron haciéndolo a lo largo de 10 cuadras, hasta que llegaron a la expendedora de combustible. En ese lugar se desató la bataola que terminó con el bar del lugar destrozado. Precisamente, cuando llegó el personal de la comisaría de Lules se encontró con una escena dantesca: adentro del local se tomaban a golpes de puño y se arrojaban con el mobiliario.

Al mismo tiempo, afuera había alrededor de 30 personas lanzando piedras contra la estación de servicios. Según el informe policial, el bar terminó con las puertas de ingreso y las ventanas de vidrio destruidas: los protagonistas de los desmanes se empujaban entre ellos contra los ventanales, a la vez que se lanzaban sillas, mesas y hasta un sillón. Los policías pidieron autorización para usar postas de goma con la finalidad de dispersar a los tumultuosos.

Sobre la base del informe de la fuerza de seguridad, la mayoría de los que estaban golpeándose y apedreándose eran menores de edad. Los propios agentes manifiestan que pertenecerían a dos “bandas” rivales. La intervención de los agentes continuó con la aprehensión de tres menores que estaban fuera de la estación de servicios, todos de 17 años, quienes fueron trasladados a la comisaría de Lules. Los adolescentes están en manos del Juzgado de Menores a cargo de Dardo Laisse, y luego serán entregados a sus padres.

Simultáneamente, dentro del bar fueron capturados otros dos hombres, quienes al parecer habrían disparado armas de fuego. Estos sujetos, que en ese momento estaban vestidos de civil, se identificaron posteriormente como policías. Según el informe policial, uno de ellos trabaja para la comisaría 7ª; y el otro, para la Guardia Urbana de la Capital. Este último portaba una pistola Taurus 9 milímetros, que contenía seis cartuchos. El arma quedó secuestrada por los agentes cuando el agente estaba siendo trasladado al hospital local por una herida cortante en la frente.

Las secuelas del enfrentamiento se vieron en los hospitales de San Miguel de Tucumán. Desde el hospital Centro de Salud informaron que durante la mañana de ayer habían ingresado dos vecinos de Lules con múltiples golpes en todo el cuerpo. Poco después ingresó un chico de 16 años con una herida de bala en la espalda. Se consignó que, por fortuna, era una lesión superficial.

El caso de la “batalla campal” está en manos de fiscalía de feria, a cargo de Carmen Reuter. Según se informó, no se tomaran medidas de privación de la libertad para los dos agentes de policía implicados en el conflicto.

Fuente: Los Primeros